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Sin embargo, el lunes, cuando los bancos atendieron de 10 a 20.00, el retiro de depósitos en dólares resultó una misión imposible por la falta de billetes norteamericanos. La gente debió conformarse con pesos.
Esa fue la primera vez en 50 años que los bancos abrieron un 31 de diciembre, día que tradicionalmente dedicaron a realizar su balance anual.
El lunes, desde horas antes de la apertura de las entidades, la gente comenzó a formar filas.
Predominaba la gente de edad que quería cobrar su jubilación. Si bien la gran mayoría logró hacerse de su sueldo y de la jubilación, predominó el mal humor en las colas porque los ahorristas temen por el futuro de su dinero inmovilizado compulsivamente en los bancos.
La congestión duró hasta las 14 luego los trámites se hicieron en forma más tranquila porque se retiró el grueso de los clientes. La mayoría de las entidades pudo cerrar antes de las 20 porque no había más clientes.
Los bancos más aliviados eran los que no atendían pagos de jubilaciones. En cambio, las entidades, como el Nación, que pagaban a jubilados, debieron extremarse para atender a la gente mayor que hacía fila. En algunas zonas aparecieron grupos de voluntarios que acercaban agua a los más ancianos. Otras entidades los hicieron esperar adentro de las sucursales.
Por razones de horario de apertura de los tesoros, que está fijada cronométricamente con antelación por razones de seguridad, el lunes se atendió al público desde el horario habitual de apertura y se extenderá hasta las 20.
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