A pesar (o quizás por eso) de los altísimos registros de rating de «Showmatch» -su programa estrella-, Ideas del Sur probó ser un pésimo negocio para el monopolio «Clarín»: la productora creada por Marcelo Tinelli arrojó una pérdida de $ 7.013.881 en el período enero-setiembre de este año. Según el balance consolidado del grupo que encabeza Héctor Magnetto, la empresa arrojó un patrimonio neto negativo de $ 5.689.660; esto, según la Ley de Sociedades (19.550) implicaría la necesidad de disolución anticipada de la compañía.
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El monopolio Noble-Magnetto compró 30% de Ideas del Sur en agosto de 2006; por ese porcentaje le pagó a Tinelli la suma de u$s 6,5 millones, de los cuales se abonaron u$s 2 millones al contado y el resto mediante la absorción de deudas contraídas por la empresa. La sola admisión de que compraron asumiendo pérdidas ajenas es un indicador suficiente para entender que detrás del «glamour» y los glúteos al aire de patinadoras y bailarinas se oculta una empresa que no sólo no da ganancias, sino que arroja déficits operativos considerables.
A pesar de esto, Artear (la empresa holding del monopolio) no trepidó en ir en su auxilio comprándole 30% de sus acciones al conductor televisivo. Como contrapartida puede leerse en el mismo balance que Pol-ka, la productora de Adrián Suar, arrojó en el mismo período utilidades de $ 4.275.343; en esa empresa el monopolio también tiene 30% del capital.
Sin embargo, no sólo Ideas del Sur tiene patrimonio neto negativo: según los mismos estados contables, radio «Mitre» (controlada 100% por Artear) «presenta un capital de trabajo negativo de aproximadamente $ 5,4 millones, situación que se estima se revertirá con recursos operativos». Entre las deudas que mantiene «Mitre» se cuenta un descubierto bancario de $ 4,5 millones -sobre pasivos con entidades financieras de $ 6,3 millones- que devengan intereses a 13% anual. Además, deberá emitir publicidad oficial sin cargo durante un período no especificado, a raíz de numerosas multas aplicadas por el COMFER. Obviamente, el gobierno prefiere este mecanismo para «hacer efectivas» sus acreencias con el monopolio «Clarín» en lugar de cobrar al contado esas multas y destinar los fondos resultantes a fines más comunitarios que avisos cantando loas a la gestión del gobierno, de los cuales los medios gráficos y electrónicos del monopolio están repletos.
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