El crecimiento económico solo, no alcanza para reducir la pobreza, ya que en los últimos dos años la actividad aumentó 18,6 por ciento y el índice de pobreza disminuyó desde 54 al 40 por ciento de la población, según un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
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"La Argentina ha mostrado muy saludables signos de recuperación económica, pero en materia social, aunque la pobreza sigue cayendo, los progresos han sido comparativamente mucho más modestos", indicó la entidad.
Según el informe difundido hoy, los datos económicos y sociales de la Argentina demuestran que "la teoría del derrame, es decir, que la solución de los problemas sociales surgirá espontáneamente del crecimiento, es equivocada".
La entidad recordó que el PBI creció en 2004 a una tasa del 9 por ciento, muy similar a la tasa del 2003 que fue del 8,8 y que en el bienio la economía argentina acumula un crecimiento del 18,6.
"En el mismo período 2003-2004, el índice de pobreza disminuyó desde un 54 por ciento de la población a comienzos del 2003 a un 40 por ciento en finales de 2004".
Agregó que "mientras que el PBI ya supera el máximo valor registrado en 1998, la incidencia de la pobreza -tomando como referencia el Gran Buenos Aires- a finales del 2004 es casi un 50 por ciento superior a la que había a finales de ese año".
Señaló también que "la tasa de pobreza en 1998 era de 25,9 por ciento mientras que a finales de 2004 es de 37,7".
"La Argentina tardó 7 años en recuperar el nivel de PBI que tenía previo a la recesión iniciada en 1999. Sin embargo, se ha llegado a una situación económica similar con un tejido social mucho más deteriorado", explicó IDESA.
Al explicar los factores que provocan esta situación, la entidad dijo que uno de ellos está vinculado con el tipo de cambio real muy alto.
"El ajuste fiscal y la mejora de la competitividad de las empresas -factores claves que explican el buen desempeño económico actual- se produjo fundamentalmente gracias a la caída en los ingresos que produjo la devaluación", indica el informe.
"Para mejorar los indicadores sociales es necesario tener intervenciones del Estado apropiadas, especialmente en el mercado de trabajo y los programas asistenciales", consideró.
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