Alguien podría pensar que la tercera merma consecutiva en el precio del petróleo fue lo que más ayudó para que las acciones tuvieran otra rueda ganadora, dejando atrás la que fue la mayor baja de los últimos cuatro meses. Y es cierto que esto afectó, pero a pesar de lo que puede parecer estuvo lejos de ser lo más importante. El anuncio a media mañana del EIA ( Instituto de Energía de Norteamérica) de una caída mucho mayor que la esperada en los inventarios de gasolina disparó una suba en el precio del crudo por encima de los u$s 66 por barril, llevando a que los contratos sobre gasolina marcaran un máximo histórico. Curiosamente, de una manera casi tan fulminante como salió disparado hacia arriba, el "oro negro" se desbarrancó y al momento de sonar la campana quedaba en u$s 63,6 por barril, una merma de 4,3%. Lo de curioso viene a cuento porque en realidad ninguna noticia justificó acabadamente lo ocurrido, aunque es cierto que estando cerca del final del verano el tema energético se vuelve menos acuciante. De hecho si hablamos de noticias, tal vez la más importante haya sido el anuncio del inesperado recalentamiento en los precios mayoristas, lo que derivó en una suba a 4,237% de la tasa a 10 años. El mercado accionario mientras tanto apenas si parecía sentir lo que marcaban estos vaivenes, con los inversores concentrados en los buenos números de Hewlett-Packard (el papel trepó 13%) y Applied Materials (trepó 6%). No sorprende entonces que el Dow ganara 0,35% cerrando en 10.550.71 puntos, mientras el S&P 500 sólo trepó 0,07% y el NASDAQ, 0,38%.
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