Marco Lavagna: "Por la pandemia, no sabemos si la gente cambió su canasta de consumo"

Economía

El titular del organismo oficial hizo hincapié en que las estadísticas que maneja el instituto son "robustas" y a pesar de los problemas logísticos durante el ASPO no hubo diferencias en las mediciones de precios. Avanza el Censo Nacional Económico y los resultados finales se conocerían en dos años.

Desde el 30 de noviembre el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) viene llevando el Censo Nacional Económico. Desde el organismo aseguran que, a partir del uso de tecnología desarrollada por la propia entidad, se van a acortar los tiempos que se requerían en otras épocas para estos relevamientos y que se van a reducir significativamente los costos. Sobre este tema y sobre las mediciones de precios dialogó el director del INDEC, Marco Lavagna, con Ámbito.

Periodista: ¿Qué importancia le asigna al Censo Nacional Económico?

Marco Lavagna: Un un censo da una foto exacta sobre la realidad de lo que se mide. Los censos económicos permiten ver la demografía empresarial, qué tipos de actividades hay en el país y cuál es el encadenamiento productivo que tienen las distintas actividades. También permite un grado de detalle mucho más importante que el que otorgan las encuestas. El último censo económico que se hizo en Argentina fue en 2004 - 2005. Desde ese momento al actual, la matriz productiva cambió mucho. Por ejemplo, la industria del software en aquella época tenía una incidencia muy baja. Si bien el INDEC midió a ese sector durante estos años y lo fue actualizando con encuestas y con muestras, no es lo mismo que tener una foto exacta. En un censo la información es mucho más granulada y permite tener más detalle de lo que se está midiendo. Le sirve al sector público para el desarrollo de políticas, pero también al sector privado, que a la hora de definir una inversión puede ver en qué región llevarla a cabo, si hay proveedores allí para acompañar el proyecto, entre otras variables.

P.: ¿De qué forma se va a llevar a cabo?

M.L.: El censo lo separamos en dos etapas: la primera, que es de empadronamiento, es 100% digital. Luego viene una segunda, en la que tomamos una muestra de parte de ese universo y hacemos encuestas más específicas, para lograr más granularidad. Esta etapa va a ser digital también, aunque puede ser que para algún caso puntual necesitemos relevamiento de campo. Para esta primera etapa tenemos un gran objetivo que es caracterizar la demografía empresarial y productiva: si las unidades son de bienes o de servicios, por ejemplo. Son 17 preguntas y la mayoría está orientada a identificar qué actividad se realiza y cuál es el tamaño. De hecho, no nos interesa si la actividad está registrada en la AFIP, porque no nos importa aquí la actividad impositiva, sino las actividades primarias, secundarias, terciarias, porque eso nos sirve para dividir los sectores de la economía y determinar el peso específico de cada uno.

P.: ¿Van a utilizar inteligencia artificial?

M.L.: Hay 6 millones y medio de CUIT que tenemos que caracterizar, entre empresas, autónomos y monotributistas. Para hacerlo mucho más rápido vamos a utilizar algoritmos estadísticos y, en función de las respuestas, los CUIT van a ser clasificados tomando en consideración los parámetros que nos van a permitir hacer el marco muestral para las encuestas. Mirando más adelante, definitivamente las estadísticas van a tener que incorporar herramientas tecnológicas para hacer todo el procesamiento de información que hay disponible.

P.: ¿El desarrollo tecnológico es propio del INDEC?

M.L.: Sí, le estamos prestando mucha atención a fortalecer el sistema informático. Uno de los objetivos que tenemos en el INDEC es reducir algunas encuestas, utilizando los datos que ya tiene el Estado en alguna de sus dependencias. Lo que tenemos que hacer es incorporar todos los registros que haya. Y que cuando se hace el trabajo de campo, este sea para lo más específico. Que las generalidades salgan de los registros administrativos. Lo que tenemos que asegurar es la protección y la gobernanza de los datos. Pero queremos que todos los organismos del Estado empiecen a hablar un mismo idioma y que ese mismo idioma permita hacer un cruce de información.

P.: En una economía con tanta informalidad, ¿cómo infieren las actividades que ni siquiera cuentan con monotributo?

M.L.: El censo económico está destinado a captar la economía formal, por eso partimos de los CUIT. Lo informal lo podemos llegar a inferir a partir del censo poblacional, por eso es tan importante poder hacer ambos censos en fechas parecidas.

P.: ¿Cuándo va a haber resultados?

M.L.: La etapa de empadronamiento dura 6 meses, luego hay 6 meses de encuestas específicas, otro tanto de procesamiento y en dos años tenemos previsto tener terminado el relevamiento del censo. De hecho, para fin de año que viene ya queremos empezar a dar datos de la demografía empresarial. Para tener una idea, en el anterior censo se tardaron 5 años en hacer todo el procesamiento, con lo cual, la ganancia de tiempo y la reducción de costos que tenemos con los mecanismos que estamos utilizando es muy importante.

P.: ¿Va a haber sanciones para quienes no contesten?

M.L.: Todos los censos en Argentina son obligatorios y para eso es que emitimos el certificado censal. Quien no conteste el censo no podrá realizar algunas operaciones bancarias, como por ejemplo pedir un nuevo crédito. No obstante, si una empresa no contestó el censo el 1 de abril (fecha límite para las compañías) no puede pedir un crédito, con levantar el teléfono y contestar el formulario ya se los habilita.

P.: El covid impidió hacer relevamientos de campo buena parte del año. ¿Podemos confiar en los números de inflación o va a haber correcciones por este problema logístico?

M.L.: Son estadísticas robustas. Además, en este proceso fuimos haciendo testeos, porque una de las dudas que teníamos nosotros es si esta situación iba a generar problemas en alguna estadística. Y a medida que se fue liberando la economía, fuimos controlando los precios y no hemos tenido diferencias. Dicho esto, el Índice de Precios Al Consumidor (IPC) trabaja sobre una canasta determinada de bienes, lo que no pudo captar es, porque no había forma, es si una persona cambió su canasta de consumo, por lo que no se cambió la ponderación, sino que seguimos la misma canasta. Los cambios que pudieron haber existido durante la pandemia no los captamos todavía, porque hubiese sido caprichoso hacerlo, ya que no había ninguna encuesta que los mostrara. Nuestra lógica siguió las recomendaciones internacionales.

P.: ¿La incorporación de precios de actividades que están restringidas, puede generar un salto inflacionario en las próximas mediciones?

M.L.: No y eso tiene que ver con la metodología que utilizamos, que implica que cuando no hay un precio se lo imputa por la variación del precio superior. El rubro turismo, por ejemplo, lo imputamos por el nivel general. Cuando se fue abriendo el turismo, no es que lo comparábamos con el nivel de febrero - marzo, sino con los valores imputados. Esto permite que los saltos no sean tan grandes y que no haya una subestimación o una sobreestimación del IPC por un precio faltante.

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