24 de octubre 2006 - 00:00

Indumentaria: pyme crece sin pedir

Gustavo Samuelian
Gustavo Samuelian
Algunas pymes del sector indumentaria, en lugar de clamar por protección y cierre de importaciones, apuestan a competir con diseño y originalidad. Es el caso de Bolivia, que firmó un acuerdo con Puma para vender en sus respectivos locales de Palermo Soho unas zapatillas que llevan la marca de la alemana y el diseño de la pyme.

«Tenemos entendido que el modelo lo vio un alto ejecutivo de Puma Alemania, y le gustó tanto que podrían fabricarlo para otros mercados», dice Gustavo Samuelian, creador de Bolivia con su esposa Dafne Denis. El empresario explica que «siempre tuve un vínculo con ese país. De hecho, nací un 6 de agosto, el día de la independencia de Bolivia, y mi esposa es boliviana...». Sin embargo, en sus colecciones no hay nada que remita a lo «étnico» de ese país.

«Estamos mirando dos locales, uno en San Telmo y otro en Las Cañitas. Ya tenemos clientes que nos compran para sus tiendas en Bahía Blanca y La Plata, y también hay un interesado en Montevideo», adelanta.

Samuelian dice que en su local de Palermo Soho «30% de nuestros clientes son turistas; por lo general, nuestros clientes están entre los 20 y los 40 años de edad». Esta clientela les permitirá facturar este año $ 1,5 millón, pero el empresario aventura que «estimamos duplicar esa cifra en 2007».


  • Importación


  • En relación al pedido de la Fundación Pro-Tejer, que pidió poco menos que el cierre de la importación de prendas, Samuelian admite que «no es la solución: muchos empresarios del sector aprovechan para cobrar lo que quieren. Lógicamente, hay que proteger la industria nacional, pero no me parece que el cierre de importaciones sea el camino». Reconoce que es «casi imposible competir con producciones como las de Brasil o China, que por volumen son inalcanzables», pero asegura que sí es factible hacerlo desde el diseño y el valor agregado.

    «Mire; las marcas que vendemos a precios altos son un 'aspiracional' de grandes sectores. Lógico: hay muy buenos jeans a $ 20, y otros que se venden a $ 300; ambos tienen su público, pero es verdad que quizás la calidad entre uno y el otro no sea tan abismal como para justificar esa diferencia. Sí lo es lo ' aspiracional'».

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