Los principales dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) se reunirán este martes en la sede de la entidad, en Avenida de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires, para analizar el impacto del avance de las importaciones y la desaceleración de la actividad fabril, en un contexto de creciente preocupación dentro del sector.
Industria: se reúnen los principales dirigentes de la UIA, con el aumento de importaciones como telón de fondo
La Junta Directiva, que incluye a las entidades de base del interior del país, tendrá un encuentro en la sede de la central. Aumentan las importaciones, la demanda está planchada y cae la actividad. Fuerte crítica de Luis Caputo a los textiles.
-
Los salarios formales cayeron fuerte contra la inflación en enero y ya perdieron 7,9% real en la era Milei
-
Plazo fijo: ¿cuánto dinero ganás por mes si invertís $1.800.000 a 30 días?
La sede de la UIA en avenida de Mayo. Los empresarios están perdiendo la paciencia.
Se trata de una reunión de la Junta Directiva de la UIA, que constituye el mayor órgano directivo de la entidad, integrado por las entidades de base del interior del país. Y el ánimo no es el mejor entre los dueños de las empresas.
La crisis no solo afecta a las pymes, como suele ocurrir en momentos de ajuste de la economía, sino también a las grandes empresas, como es el reciente caso de la licitación que perdió el grupo Techint para proveer caños de acero al gasoducto que llevará el elemento extraído de Vaca Muerta a la costa de Río Negro para su embarque y exportación.
Para los empresarios argentinos, la cancha no está nivelada, como proponían al inicio de la gestión de Javier Milei. Lejos del discurso proteccionista, en la central empresaria se abordó el desafío de la apertura y la mayor competencia, pero los industriales creen que el Gobierno no ha hecho su trabajo.
Ante la avalancha de importaciones de bienes terminados —que en un año subieron 53%, según INDEC— reclaman baja de impuestos, fin a los juicios de riesgos del trabajo y reducción de costos logísticos, como los vinculados a caminos y puertos.
Reunión en Economía, con escaso resultado
El viernes, según trascendió, una delegación encabezada por Martín Rappallini se reunió con el secretario de Coordinación del área de Producción, Pablo Lavigne, para exponer el problema del ingreso de mercaderías sin control.
No fue una gran respuesta la que se llevaron. El Gobierno no tiene intenciones de modificar su política aperturista. Tan solo mantendrá el control de productos ex post. En diciembre hubo un encuentro de la UIA con el ministro Luis Caputo. Quedaron en volver a reunirse en febrero, pero fuentes de la central fabril consultadas indicaron que no hay una reunión agendada formalmente.
Mediante un decreto, Lavigne se quedó con el control del comercio exterior. Desde la Secretaría de Industria y Comercio, que está bajo su órbita, tiene ahora la tarea de definir cómo se va a calificar la mercadería que ingresa al país y cuál es su origen.
Lo primero se refiere a que, cuando un importador no tiene en claro en qué posición arancelaria se encuadra el producto que quiere traer al país, deberá consultarlo a Industria y Comercio, que le proporcionará un código. Se trata de una serie de números que identifican un bien desde lo más general hasta lo más detallado. Por otro lado, Lavigne también quedó a cargo de determinar el origen de los bienes que ingresan al país.
Esto puede resultar clave: como la Argentina solo tiene un acuerdo de libre comercio firmado con los países del Mercosur, la Secretaría de Industria y Comercio deberá controlar que lo que ingresa con arancel cero desde los países vecinos esté realmente producido en Brasil, Uruguay o Paraguay, y que no existan maniobras de triangulación desde terceros orígenes.
Pero la mayor parte de los controles sobre los productos importados ahora se harán cuando ya estén en vidriera o en góndola. Se trata de controles de Lealtad Comercial, destinados a asegurar que las características indicadas en las etiquetas se cumplan y a evitar que se infrinjan normas de seguridad y calidad nacionales. Esa es la única política a la que los empresarios argentinos pueden aspirar por parte del Gobierno.
Luis Caputo, muy duro contra los industriales textiles
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la idea de la apertura, aun ante la posibilidad de llevar a la quiebra a un sector entero, como el textil. Dijo que es un sector “emblemático” por haber sido protegido “por muchísimos años con el cuento de que hay 150.000 familias que viven de eso”.
El titular del Palacio de Hacienda indicó que el resto de los argentinos “han tenido que pagar durante años dos, tres y hasta 10 veces más caro para proteger a ese sector”. Aclaró que fue una política que “perjudica al que menos tiene” y confesó que él compra ropa importada.
Caputo señaló además que si una persona paga 5 pesos por algo que antes valía 50, ahora tiene 45 pesos que le sobran para gastar en otras cosas o bienes de otra industria. En ese sentido, consideró que los textiles argentinos deben competir por diseño y por hilados de algodón.





Dejá tu comentario