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12 de mayo 2026 - 00:00

Inflación, aranceles y guerra: cómo llegan EEUU y China a la bilateral entre Donald Trump y Xi Jinping

La economía de EE UU se encuentra en una situación más delicada que su contraparte china, debido a múltiples factores.

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Aranceles, exportaciones y shock energético: El complejo panorama de EEUU y China.

La visita del presidente de EEUU, Donald Trump, a China — la primera en casi nueve años por parte de un jefe de Estado norteamericano — ocurre en un momento delicado para Washington: los impactos de la guerra en Medio Oriente golpean a la economía norteamericana y erosionan la confianza en el consumidor. En la vereda opuesta, el gobierno de Xi Jinping exhibe una mayor cintura económica, a pesar del salto de la inflación en abril. Para los expertos, sin embargo, se esperan negociaciones acotadas.

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Trump llegará a Beijing este miércoles por la tarde para una visita de Estado de tres días que incluirá la cumbre bilateral con Xi Jinping al dia siguiente. Será la segunda reunión que mantendrán los dos mandatarios desde el regreso del norteamericano a la Casa Blanca, luego de su encuentro en octubre pasado en Corea del Sur. También será la segunda visita del mandatario republicano al país asiático.

Entre los expertos el consenso es que Trump y Xi aborden temas comerciales, incluyendo posibles inversiones mutuas. El economista jefe de Capital Economics, Neil Sharing, planteó que "los objetivos inmediatos de ambas partes parecen relativamente modestos".

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A pesar de las distensiones, la tensión comercial entre ambas superpotencias continúa.

Objetivos de negociación acotados

Por el lado de Beijing, destacó que se busca "una extensión de la tregua comercial acordada en la última reunión entre Trump y Xi en octubre —quizás por un año—, junto con garantías de que Washington se abstendrá de imponer nuevos aranceles o controles a las exportaciones". Además, también "desea una flexibilización de algunas restricciones existentes, especialmente las que afectan a los semiconductores avanzados, los chips de memoria y los equipos para la fabricación de chips".

En el caso de Washington, afirmó que los objetivos "son aún más puntuales" y los desarrolló: "Busca que China se comprometa a aumentar las compras de productos estadounidenses, en particular productos agrícolas, aeronaves y energía, y a mantener el suministro de minerales de tierras raras de importancia estratégica".

El experto, si bien consideró "probable" que China acceda a estas peticiones, afirmó que esas concesiones quedarían "muy por debajo de los objetivos de compra establecidos en el acuerdo de la llamada 'Fase Uno', pactado durante el primer mandato del presidente Trump".

En consonancia, el economista de Daiichi Life Group, Toru Nishihama, agregó que, "considerando los acuerdos alcanzados en otros países, es posible que Estados Unidos exija a China un compromiso de inversión en el país" y ahondó: "Para el presidente Trump, que busca demostrar el éxito económico antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, un aumento de la inversión china podría ser un argumento a su favor".

Sin embargo, el economista remarcó que "dentro de EEUU persiste una fuerte oposición a las inversiones de fabricantes de automóviles y otras empresas chinas, debido a la preocupación por la seguridad económica y el impacto a largo plazo en las empresas estadounidenses".

La guerra en Medio Oriente, balanza comercial y tecnología

Por su parte, desde Portfolio Personal Inversores (PPI) destacaron que "más allá de los temas comerciales y tecnológicos, el mercado mirará atentamente cualquier señal sobre el rol de Beijing como mediador en el conflicto con Irán". Si bien China es el principal comprador de petróleo iraní, su diversificada matriz energética evitó que el impacto sobre su economía se hiciera sentir con tanta gravedad como en otros países de Asia.

Eso no significó que no hubiera traslado a precios. Ayer se conoció que la inflación de abril fue de 1,2% interanual en China, un leve avance respecto al 1% de marzo. Sin embargo, la sorpresa estuvo por el lado de la inflación de precios al productor (IPP), que luego de anotar una suba del 0,5% interanual en marzo se disparó a 2,8% en abril.

"Como era de esperar, las subcategorías de inflación del IPP mostraron un fuerte impacto del aumento de los precios de la energía", destacaron desde el banco holandés ING. "Si no se produce una baja oportuna de los precios de la energía, es probable que estos mayores costes de producción se trasladen a la economía en general en los próximos meses", agregaron.

De todas maneras, también remarcaron que "los datos del fin de semana mostraron que el crecimiento del comercio de China superó nuevamente las expectativas en abril, con exportaciones e importaciones que sobrepasaron las previsiones del mercado".

Y ampliaron: "Esta tendencia parece continuar este año, y se espera que los próximos meses se beneficien de un repunte en las exportaciones a EEUU. La actividad interna, en comparación, se muestra bastante débil. Sin embargo, incluso con el consumo y la inversión rezagados, China logró un crecimiento interanual del 5% en el primer trimestre".

De manera complementaria, el economista y magister en Relaciones Internacionales, Gustavo Girado, introdujo un matiz dentro de la economía china, en diálogo con Ámbito: "La balanza de servicios reales y financieros da negativa de manera creciente, porque el tema de las patentes, royalties, dividendos y beneficios sigue marcando la dependencia que tiene China del conocimiento extranjero".

De hecho, en los últimos días China ordenó a empresas como ByteDance, Moonshot AI y StepFun rechazar inversiones de EEUU sin aprobación oficial, con el objetivo de "blindar" a sus empresas tecnológicas.

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Se espera que el acceso a tierras raras y las inversiones en tecnología sean algunos de los temas de la agenda en la reunión bilateral.

El "mal humor" por la guerra empieza a permear en EEUU

El shock inflacionario de la guerra, que se montó sobre el impacto arancelario de la guerra comercial, eliminó durante los últimos días la posibilidad entre los grandes bancos y los inversores de que la Reserva Federal (Fed) pudiera recortar las tasas en el corto plazo, incluso con la inminente llegada del "dovish" Kevin Warsh a la presidencia del banco central norteamericano.

Es en este contexto que la confianza del consumidor estadounidense cayó en las últimas semanas a un nuevo mínimo histórico. El informe reveló que “alrededor de un tercio de los consumidores mencionó espontáneamente los precios de la gasolina y cerca del 30% mencionó los aranceles”, dijo Joanne Hsu, directora de la encuesta, en un comunicado. “En conjunto, los consumidores siguen sintiéndose presionados por los costos, liderados por el fuerte aumento de los precios en las gasolineras”.

El precio de la nafta norteamericana superó los u$s4,50 por galón en promedio esta semana por primera vez desde julio de 2022, según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense. Eso equivale a un aumento de más del 50% desde el inicio de la guerra con Irán.

De cara a esta semana, los analistas de Portfolio Personal Inversores afirmaron que los datos más importantes serán los del IPC de EEUU de abril el martes, mientras que el miércoles se publicará la inflación al productor de abril y los inventarios de crudo, "ambos especialmente relevantes dado el contexto".

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