El debate sobre la metodología para calcular el índice de inflación mensual volvió al centro de la escena de la mano del ministro de Economía, Luis Caputo, quien generó algo de controversia al señalar que las promociones ofrecidas por las cadenas de supermercados y farmacias distorsionan las cifras estadísticas, dificultando así el cálculo preciso de la evolución de los precios -en un tirón de orejas a los formadores de precios con ciertas notas de intervención-.
Y es que cabe recordar que estas declaraciones surgieron durante una reunión con ejecutivos de esas empresas, donde el aumento del costo de vida fue un tema central de discusión y el presidente Javier Milei también se pronunció al respecto.
El jefe de Estado señaló que las empresas han incrementado los precios considerablemente, pero ahora están implementando estrategias como el "tres por dos" o el "dos por uno" para ajustarlos. Según Milei, esto podría llevar a una percepción errónea de la inflación, ya que los precios de lista podrían estar disminuyendo a pesar de los ajustes. En consecuencia, sugiere que si se corrigiera por este efecto, la inflación estaría en un solo dígito.
De entrada, hay que decir que algo de razón tiene, pero ese elemento tampoco tiene una gran determinación en la dinámica de precios final, ya que incide solo en el dato que mide el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC), según los economistas consultados por Ámbito.
No obstante, las palabras tanto de Caputo como las de Milei reflejan el deseo del Gobierno de reducir la inflación a un solo dígito en los próximos meses y la chance de demostrar un incremento de los precios en los alimentos más reducido del que realmente se refleja en los datos del INDEC.
Esto cobra especial relevancia después de que los datos oficiales mostraran una disminución mensual y un índice de precios al consumidor (IPC) del 13,2% para el mes de febrero.
Promociones y la incidencia en los precios
Lucio Garay Méndez, de EcoGo, explica en diálogo con este medio que primero es importante distinguir entre la inflación de lo que releva el INDEC y lo que publica en el IPC. Señala que este último toma en cuenta precios de listas y por ende si hay un bien con un 30% de descuento, el INDEC releva el precio de lista cuando el consumidor estaría pagando un 30% menor al precio de esa lista.
“Lo mismo ocurre con otras promociones. Pagar menos unidades de las que se llevan (3x2, 2x1, etc.) o descuentos en unidades adicionales”, asegura. Y es que muchas veces los fijadores de precios no saben cuándo van a remarcar y “lo que hacen es subirlos y después ajustar con este tipo de promociones”, advierte el analista.
Y es que, como bien explica, “el precio de lista es menos flexible que las promociones y eso hace que las subas en los valores de lista sean relativamente más altos”. Por ende, en el relevamiento del índice de precios que publica el INDEC, “este tipo de mecanismos hace que los aumentos que toma sean mayores a los que efectivamente pagan los consumidores”, analiza Garay Méndez.
Dos por uno: una práctica antigua
Por su parte, Camilo Tiscornia, economista y director de C&T Consultores, explica que “lo de las promociones viene hace muchísimos años". No es algo que arrancó con el Gobierno actual, pero considera que "es una práctica que se favorece con la alta inflación”.
Tiscornia sostiene que cuando hay alta inflación también hay una dispersión de precios muy grande, entonces es común que un mismo producto tenga precios bastante distintos según el lugar y el momento en que el usuario lo vaya a pagar, “es propio de la alta inflación”, indica.
“Esta característica lleva a las empresas a poner el precio que se les da la gana y en todo caso después van ajustando con las promociones”, desliza el economista. “Esto siempre ha existido en la Argentina, insisto, post 2001, creo que se fue acentuando con el tiempo y es una dinámica propia de una economía de alta inflación y muy cerrada”, asegura Tiscornia.
¿Cuánto realmente inciden en la inflación las promociones?
Para el economista Sebastián Menescaldi, con lo que intenta el Gobierno no se va a reducir la inflación. A lo que se refiere es que el equipo económico busca de esta manera reducir el efecto de la variación de precios de los alimentos del próximo mes en el dato que da el INDEC.
Para Menescaldi, esto no bajaría la inflación en el tiempo, pero el Gobierno tiene la chance de demostrar un incremento de los precios de alimentos más reducido del que realmente sería en los próximos datos.
El economista sostiene que el objetivo del Gobierno aquí sería que el precio medio pagado efectivamente por el consumidor se asemeje al precio de lista, lo que le permitiría consolidar en un mes una inflación un poco menor, “por esta cuestión contable o de metodológica que tiene el IDEC en la medición de los precios de los alimentos contra las promociones”, tal como explicó Garay de la misma consultora.
No obstante, Menescaldi es claro en que en la inflación no va a impactar, “va a afectar, es en cómo el INDEC va a medir la evolución de los precios en el corto plazo”, advierte.
De esta manera se podría concluir que sin las promociones habría bajas en los precios de lista, pues “con las ofertas la baja está escondida y queda fuera del alcance del INDEC”, sostiene Garay Méndez. Ahí se explica un poco la discusión del Gobierno con el sector y la implicancia para los consumidores que muchas veces tienen que optar por llevar más unidades para acceder a un precio más económico.
Tiscornia cierra la consulta explicando que esta práctica “no es ni la causa de la inflación, ni la solución a la inflación”. Para el economista, más bien es producto de la misma, “que obviamente confunde y genera un problema enorme sobre la información que te transmiten los precios” porque están cambiando todo el tiempo. “Es una especie de derivación de la alta inflación”, concluye.
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