Inflación: advierten que podría acelerarse en el segundo semestre

Economía

Mientras duren las restricciones (sanitarias y al dólar) los precios tenderían a subir de a poco. Pero, para fin de año, el IPC podría superar el 45%.

En 2019 el déficit fiscal primario cerró en 0,4% del PBI y todo parecía indicar que el Gobierno actual iba a intentar un sendero similar, si bien el ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguraba que era imposible llegar al equilibrio este año. Sin embargo, la irrupción del Covid-19 alteró los planes y los gastos del Estado se dispararon al mismo tiempo que se diluyeron sus ingresos. Tanto este desequilibrio como los desafíos que enfrenta Argentina en cuanto al tipo de cambio podrían ser el combustible que acelere una inflación que, en el último bimestre, se mostró contenida en relación a la historia reciente.

“Existe un riesgo constituido por los desequilibrios macroeconómicos generados en los últimos tres meses y en crecimiento que podrían poner en serio peligro la incipiente recuperación a iniciarse en el tercer trimestre del año”, sintetiza un informe del a consultora Invecq. El informe añade: “La posición fiscal pasó en pocos meses de un relativo equilibrio al déficit más grande para un primer semestre de, por lo menos, los últimos 30 años. Entre los meses de enero-mayo el déficit primario rondaría el -2,2% del PBI”.

El estudio menciona que en los últimos 12 meses, la emisión del Central para transferir a las arcas públicas acumuló un 5% del PBI, valores con pocos precedentes en la historia y remarca que “al desequilibrio fiscal se le sumó el monetario y “agravó el cambiario”.

Tomando en cuenta que en nuestro país los rebrotes inflacionarios suelen estar precedidos por los reacomodamientos en el tipo de cambio, cabe subrayar uno de los párrafos del reporte de Invecq que advierte: “Si la brecha cambiaria siguiera creciendo (el combustible monetario está, y de sobra) y fuera necesario corregirla en algún momento de los próximos meses, entonces sería inminente una nueva aceleración inflacionaria (partiendo de niveles del 40/45%, mucho más altos que en las últimas devaluaciones), un impacto en los ingresos reales de la población y una contracción de la demanda agregada”.

Por su parte, un estudio reciente de la consultora Ecolatina destaca: “Las tensiones en el mercado cambiario de abril y mayo llevaron al BCRA a endurecer el cepo, llevándolo a niveles que dificultan el normal desarrollo del aparato productivo. Pasada la renegociación de la deuda y la cuarentena, sabremos si el shock de emisión habrá forzado un ajuste del tipo de cambio por precios o por cantidades. Lo que es seguro es que, por una vía u otra, tendrá un impacto en la inflación”.

A esto debe agregarse que numerosos economistas se expresaron en las últimas semanas acerca de la necesidad de que el tipo de cambio se acomode una vez que se levanten las restricciones sanitarias y de que Argentina salde el tema deuda, de manera tal que el país no pierda competitividad y que el Central no tenga que sacrificar reservas para sostener el valor del dólar.

“Una convalidación discreta del tipo de cambio (pongámosle un salto del 10%) puede llegar a generar una aceleración transitoria en inflación. Habrá que ver si el BCRA es consistente con el retiro de liquidez, para acotar el efecto”, señaló a este medio el economista Juan Ignacio Paolicchi, del Estudio EcoGo.

En tanto, Fernando Marull de FMyA proyectó: “Con gran parte de la economía normalizándose, esperamos que en los próximos meses la inflación vuelva al ritmo mensual del 3%, por mayor expectativa de suba del dólar de referencia para importadores, ajuste de tarifas a ingresos altos y más actividad. Calculamos que hay una inflación reprimida de 20 puntos y mantenemos la proyección de inflación del 46% para 2020”.

Recientemente, la entidad presidida por Miguel Pesce se mostró confiado en que habrá una mayor demanda de dinero que ayudará a contener la inflación y, caso contrario, en tener los mecanismos para esterilizar los excedentes. Sin embargo, los economistas privados temen que la liquidez volcada en los últimos meses represente un desafío titánico.

“La represión de la inflación venía por el lado del nivel de actividad y ahora se podría poner de manifiesto por derivación a mayor demanda de bienes (sin acompañamiento productivo) o por canalización hacia el dólar”, afirmó el economista y docente de Política Monetaria en la UNC Enrique Neder.

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