Con la meta de inflación del 29% para este año descartada, en las últimas semanas se convalidaron distintas revisiones paritarias con el objetivo que los salarios puedan ganarle la carrera a la suba de precios. En ese escenario, según un informe elaborado por el Centro de Estudios Sociales y Económicos Scalabrini Ortiz (CESO), “el ancla inflacionaria quedó reservada para las tarifas y el tipo de cambio”.
Con una inflación acumulada a mayo del 21,5%, durante junio se procedió a revisar la pauta salarial estipulada previamente entre el 30% y el 35%. Así, por ejemplo, en el ámbito privado Camioneros selló un aumento del 45% mientras que, en el sector público, la ANSES otorgó un 46%, el PAMI un 43% y el Congreso un 40%.
“Las primeras revisiones estaban contempladas para el mes de septiembre, como en el caso de la Asociación Bancaria y el SUTERH. La mayor parte de las revisiones quedaron pautadas incluso para después del desafío electoral como en el caso del Sindicato de Comercio, importante por la cantidad de hogares alcanzados, cuya revisión se fijó para el mes de enero del año siguiente”, señaló el CESO en su informe, en el que agregó: “Esperar hasta estas fechas tenía (y todavía tiene) un alto costo. La última semana se concretó el primer adelantamiento de estas revisiones, protagonizado por la Asociación Bancaria, que actualizó la pauta del 29 al 45%. Sería esperable que, en los próximos meses, cada sector vaya adelantando estas instancias para poder concretar la recuperación del poder adquisitivo y no fundir uno de los motores que está traccionando la recuperación pospandemia: el consumo interno”.
“De esa manera –aclaró el estudio- el ancla inflacionaria quedó reservada para las tarifas y el tipo de cambio, ya que cargarle a los salarios esa mochila era pedirle mucho más de lo que pueden soportar después de tres años de pérdida de poder adquisitivo”.
Según destacaron, la estrategia de utilizar el “ancla salarial” entraba en contradicción con otro principio del programa económico, que apuntaba a la recuperación de los salarios en términos reales como fuente de la reactivación económica. “Quedaba entonces por resolver cuál de las alternativas se terminaría imponiendo. Entre la disyuntiva ‘ancla o demanda’ que había en torno a los salarios, la decisión que se impuso fue resignar el rol de los salarios como ancla inflacionaria para privilegiar su rol como un componente de la demanda”, concluyó el CESO.
Presiones
En ese marco, desde la consultora Ecolatina estimaron que esta reapertura de las paritarias puede suponer, a su vez, una presión extra al índice de precios. “La inflación viene con un ritmo superior al 3% mensual desde octubre del año pasado, van ocho meses consecutivos, y cuando uno ve el IPC núcleo, que muestra con mayor precisión la inercia del proceso que estamos viviendo, crece a un ritmo mensual promedio superior al 4%. Esta dinámica, a la que se le sumarán reclamos para abrir paritarias, y considerando la imposibilidad de la meta de inflación del 29% que ya los sindicatos tienen en la cabeza, van a complicar la moderación inflacionaria en la previa electoral”, señalaron a Ámbito desde la firma.
Más allá de ello, se prevé que a partir de junio una merma en el ritmo de la suba del IPC que estará relacionada, justamente, con la persistencia de las otras anclas: “En el segundo semestre se vería una desaceleración en la inflación, que se va a combinar con una depreciación muy lenta en el tipo de cambio oficial y un freno a las autorizaciones de incrementos de distintos precios regulados. Estrategias básicas y típicas de años electorales para moderar la inflación”.
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