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13 de diciembre 2021 - 00:00

Adrián Mercado: “Hay que cuidar al empresario industrial, que genera empleo y producción”

El CEO del grupo inmobiliario y de subastas expresó su optimismo sobre la economía en 2022. Alertó sobre la llegada del capital extranjero al sector.

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Adrián Mercado. 

Locuaz con buena disposición a la charla, enfático al hablar sobre su optimismo con respecto a la situación de la economía en 2022, pero también con algunas críticas en relación al comportamiento del empresariado argentino y los inversores extranjeros. Así se mostró Adrián Mercado, titular del grupo homónimo dedicado a la gestión inmobiliaria y las subastas, durante una entrevista con Ámbito, en la que se refirió a la industria argentina, la gestión de Alberto Fernández y la llegada de capitales extranjeros, además de analizar la situación actual del mercado inmobiliario y de subastas.

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Periodista: ¿Cómo evalúa la situación económica actual?

Adrián Mercado: Argentina se encuentra en este momento con un bajo nivel de reservas internacionales, y este Gobierno está tratando de gestionar recursos escasos hasta que se firme el acuerdo con el FMI, que espero traiga un poco de alivio. Soy muy optimista porque creo que la industria es la que genera trabajo, sin este sector el país no puede ir adelante, y que este Gobierno está tratando de cuidarlo a partir de las restricciones a las importaciones pero también en relación a no incrementar el nivel de impuestos y las tarifas de servicios. El camino es cuidar al empresariado industrial, que es el que genera mano de obra y producción.

P.: ¿Qué acciones gubernamentales y sectoriales deben realizarse para dinamizar la economía en 2022?

A.M.: Hace falta diálogo, porque es muy importante. Muchos que pregonan diálogo después hacen lo imposible para que éste no exista. La oposición por la oposición misma no contribuye a nada. Por eso, creo que depende mucho de la actitud de los sindicatos, del Gobierno, los empresarios… es importante que se concrete eso que muchas veces se declama pero aún no se materializa: una gran mesa de debate para generar las políticas que necesita cada uno de los sectores. Reglas claras: el gobierno no puede prometer lo imposible; los sindicatos no pueden exigir imposibles de cumplir. Debemos ser francos.

P.: Con respecto a la llegada de inversiones al sector inmobiliario, ¿cuál es el panorama?

A.M.: Miraría con mucho cuidado a los inversores extranjeros porque, cuando éstos eligen invertir en un país como el nuestro, siempre están motivados por intereses que generalmente terminan perjudicando al país. Cuando se produce una corrida (financiera) son los primeros en fugar capitales, ya nos ha pasado. Llegan con dólares, buscan oportunidades y compran por dos pesos una empresa argentina que a lo mejor nos contó 100 años ponerla en pie. Así que si no es momento que lleguen inversiones no me preocupa demasiado. Lo que sí me preocupa es que nuestro mercado local se desarrolle primero de manera sostenible y después si quieren llegar inversiones extranjeras a asociarse con capital minoritario, bienvenido sea.

P.: ¿Qué pasa con los inversores locales, que siendo los mayores tenedores de dólares por fuera de EE.UU., no muestran interés en el mercado inmobiliario?

A.M.: Creo que a veces nos traicionamos a nosotros mismos. Es cierto que los argentinos atravesamos malas experiencias, muchas veces a los que apostaron por el país les fue mal con alguna inversión, pero también Argentina brindó muchas oportunidades sobre todo a las personas con empuje e iniciativa para salir adelante. Es importante tener en cuenta que, cada industria que cierra, quedan familias en la calle y luego no se abren tantos puestos de trabajo. Entonces, creo que todos esos dólares que están circulando podrían ser invertidos para generar riquezas en el país, pero es necesario establecer reglas claras durante mucho tiempo, con continuidad a lo largo de distintos períodos de Gobierno, no es fácil, pero el momento actual podría ser un comienzo.

P.: ¿Cómo evolucionó el mercado de subastas en estos años?

A.M.: En los cuatro años previos a la pandemia y más incluso durante la cuarentena, nuevos actores se sumaron a las subastas inmobiliarias debido al cierre o recorte de personal que sufrieron numerosas empresas. Existen casos de trabajadores despedidos que encontraron en las subastas una oportunidad para invertir sus indemnizaciones, para asegurarse una fuente de ingresos. Las subastas -como en toda época de crisis- genera una expectativa importante porque la gente puede comprar autos y utilitarios varios, que tiene un mercado de usados desarrollado y se puede llegar a ganar entre un 20 y 30% en pesos. Ése es un nicho importante. Otra situación que contribuyó al crecimiento del mercado de subasta: el dólar, que se mostró con fuerte volatilidad y tocó máximos por encima de los $200; porque el temor de algunas personas a una devaluación los llevó a participar de subastas para resguardar sus ahorros a partir de la inversión en bienes materiales. Eso provocó que la cantidad de personas participando en subastas se duplicara o incluso triplicara. Así los valores de los ‘usados’ se llegara a pagar casi a la par de un bien nuevo, lo que se profundizó a partir de los problemas registrados en la importación de rodados 0 km o autopartes.

P.: ¿Cuáles son tus recomendaciones para una persona que quiera ingresar a las subastas?

A.M.: Mi primera recomendación es que –siempre que se pueda- vayan a ver el rodado o inmueble por el que ofertarán en la subasta, porque no es lo mismo que comprar una cafetera o una máquina pequeña. Es importante evaluar el estado general de bien a comprar. La segunda, analicen los precios de mercado antes de ofertar.

P.: ¿Con qué perspectiva arranca 2022 para el segmento de parques industriales?

A.M.: La industria empezó a recuperarse con el cambio de Gobierno ya que éste le da una impronta industrial que se percibe desde el momento en que empieza a limitar las importaciones. Las pymes tuvieron un reflejo automático de comenzar a producir para abastecer esa nueva demanda. Frente a esta situación, se incrementó la demanda de lotes en parques industriales –que son los únicos que se venden con financiamientos y en pesos- para su posterior construcción en galpones y empresas. Eso se frenó con la pandemia. Ahora, la demanda se está recuperando.

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