Anoche seguían negociando el gobierno, la empresa y los sindicatos una salida al conflicto que ya sumió en el caos al transporte aéreo en el país. Sea que se levante o no la huelga en las próximas horas, las consecuencias para el sector turístico son tan devastadoras que costará mucho tiempo y dinero revertirlas. Es producto de un sindicalismo irresponsable, que representa menos de 20% del personal de Aerolíneas Argentinas, y curiosamente son quienes más ganan. Uno de los sindicalistas llegó a decir que no querían la reestatización sino «salvar a la empresa», cuando un día antes (en dudosa asamblea) se escucharon cánticos ofensivos y hasta racistas contra los actuales accionistas. Esta actitud, sumada a la inacción del Ministerio de Trabajo y la tardía reacción del resto del gobierno, dio para pensar que en realidad, al margen del aumento salarial, habría otra intención: que un grupo argentino se haga cargo.