L a cantidad de prendas de vestir traídas desde Brasil es hoy nueve veces más numerosa respecto de marzo del año pasado, según datos del INDEC. El ingreso de ropa brasileña era casi inexistente hasta este año, pero comienza a verse de manera cada vez más fuerte en las góndolas de los supermercados, principales compradores de estas líneas de indumentaria. Se trata de prendas económicas y masivas, y por lo tanto las que más puestos de trabajo generan. Por eso, los industriales argentinos vuelven a denunciar una «invasión brasileña», con la novedad de que ahora ya están hablando de dumping en el comercio bilateral. En total, los textiles traídos desde ese país aumentaron 54% en relación con el primer trimestre de 2003, lo que constituiría un crecimiento récord.
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Esta «invasión», desde ya, se ve favorecida por dos factores adicionales a la razón histórica (la mayor escala de la economía brasileña). Esas razones son la recesión que atraviesa Brasil y la depreciación de su moneda respeto del peso.
Se sabe, además, que varios sectores, al margen del textil (electrodomésticos de línea blanca, calzado), también están viéndose fuertemente afectados por el ingreso de bienes desde el socio del Mercosur. En este sentido, en los próximos días -según una versión que recogió este diario-la propia Unión Industrial Argentina (UIA) podría emitir una dura declaración al respecto, y pedirle al gobierno una participación más activa y decisiva en la negociación con Brasil por las asimetrías en el comercio bilateral. La medida que pedirían, casi en espejo con lo que plantea Pro-Tejer, sería que el gobierno nacional reponga las licencias no automáticas de importación.
• Perjuicio
Según Karagozian, «la industria brasileña hasta ahora se había quedado con el crecimiento de la demanda de textiles, pero ahora están comenzando a 'morder' porciones que atiende la industria nacional, con el obvio perjuicio. ¿Hace falta decir que si se importa todo desde Brasil lo que estamos haciendo es exportar puestos de trabajo al otro lado de la frontera?».
Por ahora, no parece que los brasileños tengan intenciones de recortar de manera voluntaria sus exportaciones hacia la Argentina, no sólo porque la incipiente expansión de la demanda aquí los faculta a colocar sus excedentes, sino porque, además, están teniendo grandes dificultades para ingresar en terceros mercados. «Los brasileños vienen a 'negociar' desde una posición de máxima, siempre. Es el caso del presidente de la ABIT (Asociación Brasileña de Industriales Textiles), Paulo Skaf; se sientan en la Comisión de Seguimiento y dicen: 'El año pasado exportamos tanto; este año exportaremoseso más 10% o 20%', y no se bajan de ahí», dice un empresario «damnificado» por la situación, y que participó de varias de esas reuniones. «Pero esto no es todo: tenemos pruebas de que la fibra de acrílico se vende hoy Brasil mucho más barato que en la Argentina, lo que claramente constituye una maniobra de dumping.» En efecto, según datos del mercado, esa fibra en Brasil está vendiéndose a un promedio de dos dólares más caro que en la Argentina. «El dumping podría justificarse cuando se trata de entrar en un tercer mercado, no a un socio en un mercado común», dice Karagozian. Según el dirigente empresario, «esto demuestra que nuestras economías no son complementarias, sino suplementarias».
Un poco menos dramáticas, pero en línea con lo que sucede con la ropa, las cifras de suba en otros rubros demostrarían -según la entidad-lo complejo de la situación para el sector. Así, creció la importación de -siempre de acuerdo con cifras del INDEC-ropa de cama en 377%, hilados sintéticos (387%), tejidos de punto (196,2%) y tejidos de algodón (90,2%), entre otros.
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