Efusivo, Rafael
Correa ayer
con Cristina
Kirchner en
Ecuador. La
Argentina
invierte en
energía en ese
país cuando
falta aquí.
Entre los
acuerdos, hay
un envío de
pesistas a
aprender en
las alturas de
Quito.
Quito (especial) - Cristina de Kirchner, en su segundo viaje oficial al exterior del mes después de su visita a Francia, y Rafael Correa presentaron ayer el primer meganegocio conjunto de ambos gobiernos: la construcción de la mayor central hidroeléctrica de Ecuador, el proyecto Coca Codo Sinclair, que demandará una inversión de unos u$s 1.590 millones. Lo original de la propuesta, cuyo lanzamiento se firmó ayer en Quito entre los dos presidentes, es que la Argentina aportará 30% del valor de las obras, algo más de u$s 480 millones, dinero que irá a parar en su mayor parte a pagarles a los grupos argentinos Pescarmona, en su mayor parte, y Cartellone, que levantarán la central. A cambio, y a través de la empresa pública ENARSA, el país será propietario de 30% de Coca Codo Sinclair. El otro 70% será propiedad de la empresa pública ecuatoriana,Termopichincha. «Estamos inaugurando una nueva forma de relacionarnos en Latinoamérica», fue como Cristina de Kirchner presentó la firma de ayer del proyecto, en un acto en la Casa de Gobierno de Ecuador, el Palacio de Carondelet, luego del almuerzo con el que Rafael Correa agasajó a la Presidente. Para la visitante, la central hidroeléctrica es un capítulo más en la «batalla cultural» que permitirá « mejorar la calidad de vida de sus pueblos». Así, para la presidente argentina, con Ecuador, se pasa «de una diplomacia meramente declaratoria y gestual a la relación en base a los hechos».
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Correa luego le agradeció a la mandataria argentina el apoyo brindado a su gobierno durante la última Cumbre del Grupo Rio, en medio del conflicto surgido con el colombiano Alvaro Uribe por la muerte del segundo jefe de las FARC, Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano.
Tras descubrir la placa recordatoria alusiva a la inauguración del proyecto de la hidroeléctrica, Cristina de Kirchner elogió la forma de «articular alta tecnología argentina para producir una obra de infraestructura que va a generar energía» y aseguró que esto garantiza la «sinergia latinoamericana» para vivir en «un mundo más justo y equitativo».
Aprovechó después la ocasión para criticar a los organismos internacionales, al sostener que «durante mucho tiempo se escucharon otras voces que fracasaron y que casualmente en momentos de crisis comienzan a aplicar las recetas que siempre nos prohibieron y nos criticaron».
Generación
La planta que se comenzaráa construir tendría la capacidad para generar 1.500 megavatios por hora y se convertiría en el proyecto de este tipo más grande de la historia de Ecuador. La Argentina cobraría parte de los u$s 580 millones que se gastarán cuando la empresa comience a trabajar. Sin embargo, la empresa IMPSA, de Enrique Pescarmona, que aportará las turbinas de Coca Codo Sinclair, y la constructora Cartellone recibirán los pagos a medida que avance el proyecto, con lo cual serán los primeros favorecidos por el meganegocio lanzado ayer en Quito. Enrique Pescarmona es uno de los empresarios que más pudo beneficiarse de las cercanías políticas de los Kirchner en el exterior. Antes de esta hidroeléctrica en Ecuador, Pescarmona ingresó a través de IMPSA en Venezuela en diferentes obras, como la construcción de una represa hidroeléctrica de Tocoma, un negocio de u$s 520 millones que fue presentado personalmente por el bolivariano Hugo Chávez. En este caso, y a diferencia de SIDOR y Techint, se trata de un proyecto en el que el gobierno venezolano va pagando a medida que avanza la obra, por lo que no hay peligro de nacionalización. Antes, en noviembre de 2005, Pescarmona había realizado una apologética abierta al gobierno de Néstor Kirchner en Mar del Plata, cuando era presidente de la 41ª Convención de IDEA, pese a que el jefe de Estado decidió no visitar el evento.
Para que este viaje hacia Ecuador no quede en la memoria únicamente por el lanzamiento del proyecto Coca Codo Sinclair, el gobierno decidió que acompañe a Cristina de Kirchner gran parte del gabinete argentino.
Además del canciller Jorge Taiana y del ministro de Planificación, Julio De Vido, de la comitiva participaron el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; los legisladores Agustín Rossi, Miguel Angel Pichetto, Adela Cegarra y Pedro Guastavino; el vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini, y el secretario de Deportes, Claudio Morresi.
En el acto de ayer hubo un momento algo incómodo. Fue cuando Correa recordó -sin mencionarlo-los retrasos que hay en la puesta en funcionamiento del Banco del Sur, un proyecto bolivariano que debería estar en marcha desde marzo, pero que por diferencias entre Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva todavía permanece en la categoría de idea por concretar. Ayer Chávez recordó los retrasos y dijo que cuando el banco esté en marcha, « permitirá comenzar a poner fin a esta deleznable e inútil dependencia político-financiera».
En privado
Antes del almuerzo y de la presentación del proyecto de la central hidroeléctrica, Cristina de Kirchner y Correa hablaron en privado durante algo más de una hora. Allí debatieron sobre la próxima obra bilateral que encararán la Argentina y Ecuador en conjunto. Se trata de la navegabilidad del río Napo en Ecuador, que es parte del proyecto para la interconexión multimodal entre Manta (Ecuador) y Manaos (Brasil). En la conversación se habló sobre la idea, aventurando que se trata de una alternativa al uso del canal de Panamá.
Anoche, la Presidente y la comitiva retornaban a la Argentina, en un vuelo de aproximadamente ocho horas.
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