La falta de pago de la deuda con el Club de París no puede seguir sin definiciones, dada la fuerte recuperación de la economía argentina en los últimos años. Así, no sorprende que el tema haya sido introducido ayer por Italia en la agenda que Néstor Kirchner y Romano Prodi tratarán hoy en Nueva York, en la reunión más importante del argentino en su visita a esa ciudad, adonde viajó para participar de la apertura de la Asamblea General de la ONU. Aparentemente, otros jefes de gobierno europeos le pidieron a Prodi que plantee el tema, que involucra u$s 6.450 millones, ante la falta de definiciones del gobierno en este capítulo. Kirchner ya preparó la respuesta e insistirá en extender los plazos de pago a cambio de que no haya una quita y se mantengan los intereses de los préstamos, una idea que hasta ahora generó rechazos en ese grupo de países que integran, además de Italia, Alemania, Japón, Holanda, España y Estados Unidos. Kirchner y Prodi hablarán también de la deuda con bonistas italianos que no ingresaron al canje por u$s 4.000 millones y de reflotar los suspendidos acuerdos comerciales entre ambos países.
Nueva York - Además de la situación de los bonistas italianos que no ingresaron en el canje, la deuda de aproximadamente u$s 6.450 millones que la Argentina mantiene con el Club de París también estará presente en la agenda de temas que hoy Néstor Kirchner y Romano Prodi abordarán en esta ciudad. La novedad fue transmitida ayer desde la delegación italiana a los funcionarios argentinos que negociaban el contenido definitivo de la reunión que los dos presidentes sostendrán esta tarde, poco después de la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas a la que ambos asistirán.
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Antes, a las 12.30 de Nueva York, se reunirán los ministros de Relaciones Exteriores Jorge Taiana y Massimo D'Alema, encuentro programado para ayer pero que se suspendió por el adelantamiento de la cumbre entre Kirchner y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos, en la que el canciller argentino tuvo que participar. Prodi recibirá a Kirchner a las 15.30 en la sede de las Naciones Unidas, con «agenda abierta», según la condición expresa del italiano. Esta fue la forma para incluir el tratamiento de la situación de los bonistas de ese país que no ingresaron al canje de deuda y que aún mantienen títulos impagos por unos u$s 4.000 millones. La delegación argentina estaba preparada para recibir este reclamo, ya que la oferta oficial viene siendo diseñada desde hace tiempo: condiciones peores que la quita de 65% del canje de deuda, corresponsabilidad de los bancos italianos y, fundamentalmente, aplazamiento del tema para la próxima gestión. Sin embargo, hubo alguna sorpresa por la inclusión de los pasivos con el Club de París en el temario del encuentro. Lo que no pudo confirmar Kirchner y sus asesores directos es si el reclamo italiano se debe a que ese país es miembro de ese grupo de 19 países o si hubo algún tipo de comunicación entre Prodi y otros estados que también tienen inquietudessobre cuándo la Argentina decidirá comenzar a negociar esta deuda.
Además de Italia, el Club de París está integrado, entre otros, por Alemania, Holanda, Japón, Suiza, Estados Unidos, Canadá y España, país que se integró al grupo luego del default de 2001. En total se le adeudan a este organismo algo más de u$s 6.450 millones, provenientes de un default de u$s 2.597 millones acumulados a fines de 2005, por intereses no pagados y la revalorización del euro y el yen. Por préstamos otorgados de país a país, la deuda bilateral (que incluye un préstamo de España anterior a la declaración de default) trepa a unos u$s 3.861 millones. Italia no está dentro de los principales acreedores de este grupo, ya que se encuentra por debajo de Alemania (28%), Japón (17%), Holanda (16%), Suiza (7%), España (7%) y Estados Unidos (5%). La deuda que se mantiene con Italia no supera 3% del total.
Lo que preparan Kirchner y sus asesores para el momento en que este capítulo sea incorporado a la cumbre de hoy es reiterar que la propuesta argentina es reconocer la totalidadde los pasivos, incluyendo el capital y los intereses (más altos que los del FMI, pero más bajos que los del mercado), pero extendiendo el plazo de los pagos. Supone la delegación local que la introducción de Italia como negociador de la deuda podría facilitar las negociaciones, que de todas maneras deben hacerse en bloque ante el Club de París. Allí la Argentina mantiene serias diferencias con los representantes de Japón (país que aún reclama castigos ejemplares contra Buenos Aires) y, últimamente, también con Estados Unidos.
Relanzamiento
Dentro de la delegación argentina que está preparando el encuentro con Prodi, aseguraban ayer que pese a la inclusión del tema de los bonistas italianos y la deuda con el Club de París, la cumbre servirá para el relanzamiento de la relación entre los dos países; seriamente deteriorada desde la declaración del default y las embestidas de Silvio Berlusconi contra la Argentina. Según los italianos, hay una decisión de Prodi de mejorar sustancialmente la relación de su país con América latina, comenzando por la Argentina. Mencionaban las diferencias con Berlusconi, que nunca viajó a la región y que tuvo encuentros esporádicos con los presidentes latinoamericanos, mientras que Prodi, sólo en esta gira por Nueva York, se reunirá (además de Kirchner) con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la chilena Michelle Bachelet y el mexicano Vicente Fox.
Un capítulo que especialmente quiere tratar Prodi con Kirchner es la situación de Medio Oriente, donde el italiano asegura tener coincidencias con la forma de encarar el conflicto que mostró la Argentina. No sólo valora el europeo el criterio de no comprometer tropas en la zona, sino proponer fuerzas de sanidad y el haber aportado el helicóptero para que el primer ministro del Líbano, Fouad Siniora, puedan concurrir a las conversaciones de paz de Roma.
La Argentina le propondrá además hoy a Italia reflotar los «Tratados de Cooperación» que los dos países firmaron a fines de los 80, y que le permitían a empresas del Estado europeo invertir y exportar a la Argentina en condiciones ventajosas.