ón Empresaria Argentina (AEA) entidad que agrupa a los dueños de las principales compañías del país. En conjunto facturan unos $ 200.000 millones al año, exportan anualmente alrededor de u$s 10.000 millones y dan trabajo a 300.000 personas. La marcha del 1ª de abril, la reacción del Gobierno, los problemas para invertir y la autocrítica del sector son algunos de los temas que abordó Campos en la entrevista concedida a Ámbito.com.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
P.: A su juicio, ¿qué mensaje dejó la sociedad en la marcha del 1 de abril?
Jaime Campos.: Una visión es que un grupo importante de gente cree que hay que fortalecer la república y la democracia en la Argentina. No estoy diciendo que vean que hay un riesgo inmediato de nada grave, pero han visto acciones o algunas declaraciones que ponían en duda al sistema. A mí me parece que ése es el motivo central. Me impresionó la convocatoria porque no había ninguna consigna clara, e incluso fue subestimada por líderes políticos, tampoco era claro el lugar del encuentro, entonces uno se preguntaba por qué se va a movilizar la gente con tan poca claridad, sin embargo, lo hizo. Sí, claro que me sorprendió.
P.: Se dice que luego del 1 de abril el Gobierno hizo acuse del mensaje y algunos sostienen que Macri está distinto, ¿lo ve usted así?
J.C.: Es obvio que una marcha de este tipo -que además sorprendió por su magnitud- por supuesto tonifica a cualquier gobierno. No sé si han cambiado la línea, en líneas sustantivas creo que no. Me parece que el Gobierno tiene una línea que es muy difícil de entender para mucha gente y uno entiende porque mucha gente se opone. El Gobierno ha tomado un camino que para algunas cosas no son de corto plazo. Por ejemplo, el aumento de las tarifas, una medida poco simpática si las hay. Pero normalizar este tema permite saber que se va a tener energía. Un tema importante no solo para las empresas, también para la gente común. Porque si no hay energía, no habrá trabajo, no habrá crecimiento. Esto quizás para el ciudadano común es un tema lejano. Si un país no tiene asegurada la producción de energía a precios competitivos, no va a poder crecer. Conozco muchos empresarios que tomaron en cuenta este tema, en algunos puntos del país no tenés energía. Esta decisión es difícil de tomar pero hay que tomarla. El Estado tiene un rol fundamental y debe estar bien financiado para luego gradualmente ir bajando impuestos. Porque si no está bien financiado esto nos lleva a una crisis. Crisis que al que más perjudica es a los más pobres. Es muy difícil para una persona pobre que apenas llega a fin de mes, decirle: "Che, mirá, sabés que estamos trabajando para atacar los problemas de fondo". La diferencia es fundamental, y por eso nosotros creemos que el Gobierno está en la buena línea. En el mundo existen dos grandes dos opciones, o sos una República con un sistema político económico republicano, con un Estado que hace cumplir las normas que permite que haya mucha actividad privada, etc.; o tenés el populismo. El populismo en el corto plazo da algunas cosas. El caso más perfecto y terrible es Venezuela. Venezuela es el populismo llevado a su última expresión.
P: El presidente Macri llamó a combatir a las mafias empresarias, sindicales y de la política. ¿Qué autocrítica tiene que hacerse el empresariado en función de lo acontecido en la última década?
J.C.: Quizás si yo me hiciera una autocrítica diría que pudimos haber hablado más fuerte. Ahora yo lo digo desde una asociación que sufrió directamente los embates del kirchnerismo. El Gobierno nos quiso cerrar. Ministros llamaron para que las empresas se fueran de la AEA y de hecho se fueron algunas empresas de 50.
Dejá tu comentario