Japón prepara plan para evitar crisis financiera
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Al mismo tiempo, Koizumi empieza a perder impulso y su popularidad se desinfla.
"La depreciación del yen ha entrado en una zona peligrosa y la gente imagina ya un hundimiento de los mercados financieros", estima el economista jefe de Credit Suisse First Boston (CSFB), Yasushi Okada.
Para Andrew Smithers, un analista y experto en la economía japonesa de los últimos 30 años, una devaluación masiva no sería tan mala, puesto que generaría un enorme excedente en la balanza de cuentas corrientes.
"Si el yen no se deprecia (hasta una tasa por ejemplo de 185 frente al dólar), la economía va a hundirse en la depresión, las importaciones van a caer y el superávit va a crecer con el empobrecimiento del pueblo japonés", cree Smithers.
El índice Nikkei 225 de la bolsa cayó a su punto más bajo de los últimos 18 años el martes, hasta situarse en los 9.420,85 puntos.
Koizumi reiteró el miércoles su compromiso para evitar una crisis financiera, incluida una nueva inyección de fondos públicos en los grandes bancos, aunque aseguró que la situación no lo justifica por el momento.
"No creo que haya problemas con la salud de los bancos por el momento", declaró el primer ministro ante el parlamento.
La última vez que el Estado inyectó dinero en el circuito bancario fue en marzo de 1999, cuando desembolsó 7,5 billones de yenes (unos 52.000 millones de dólares en esa época).
"Porqué no toman medidas radicales ya?", se preguntó el economista jefe del ING Barings, Richard Jerram."Cuando la crisis sea insoportable harán algo", predijo este analista.
Andrew Smithers es aún más pesimista. "Creo que va a pasar algo en Japón, porque la situación es mucho peor de lo que pensamos. El deterioro puede ser muy violento", añadió.




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