La economía japonesa creció 0,2% en el cuarto trimestre de 2022, según informaron este martes fuentes oficiales. Si bien el crecimiento fue menor al esperado, le permitió revertir la tendencia que venía mostrando y evitó entrar en recesión.
Japón creció menos de lo espero, pero evitó la recesión
La recuperación menor a la esperada gracias a que la reactivación del turismo estuvo por debajo de la expectativa pese a la reapertura del país en octubre después de dos años y medio de restricciones por el Covid-19.
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La recuperación menor a la esperada gracias a que la reactivación del turismo estuvo por debajo de la expectativa pese a la reapertura del país en octubre después de dos años y medio de restricciones por el Covid-19. La expansión trimestral estuvo por abajo del 0,5% previsto por analistas consultados por Bloomberg.
En 2019, Japón recibió la cifra récord de 31,9 millones de turistas extranjeros y el país parecía encaminado a alcanzar la meta de 40 millones de visitantes para 2020, año en que debía organizar los Juegos Olímpicos. Pero con las restricciones sanitarias el país recibió solo 250.000 visitantes en 2021, cuando se celebraron los Juegos aplazados por la pandemia.
"Japón tuvo un crecimiento moderado el cuarto trimestre 2022", indicó Hiroyuki Ueno, economista de SuMi TRUST, en una nota previa a la divulgación del PIB. Ueno señaló además que la perspectiva para el primer semestre de 2023 "es positivo", con al expectativa de que se contenga el aumento en el precio de las importaciones gracias a la estabilización de la inflación en Europa y Estados Unidos.
La tercera mayor economía del mundo creció 1,1% en 2022. Así, evitó la recesión, aunque se desplomó la inversión empresarial, señal del reto que enfrenta el banco central a la hora de retirar gradualmente su masivo programa de estímulo.
Anualizando el último trimestre, creció 0,6%, luego de caer un 1,0% revisado en julio-septiembre.
La previsión promedio del mercado era la de un incremento del 2%, debido a la caída del gasto de capital y de las existencias.
"Con otras economías avanzadas entrando en recesión, seguimos esperando que el comercio neto arrastre a Japón a una recesión también en el primer semestre, sobre todo porque la inversión empresarial se está debilitando más rápido de lo que esperábamos", declaró Darren Tay, economista especializado en Japón de Capital Economics.
El consumo privado, que representa más de la mitad del PIB japonés, subió un 0,5% en el cuarto trimestre, pero los gastos de capital cayeron un 0,5%, por encima de las previsiones del mercado que apuntaban a un descenso del 0,2%, mostraron los datos.
"Desde un crecimiento negativo en julio-septiembre, el repunte no es muy impresionante", dijo Toru Suehiro, economista jefe de Daiwa Securities. "Podemos esperar que el consumo repunte a medida que se estabilice el gasto en servicios. Pero es difícil proyectar una recuperación fuerte, en parte debido a la presión del aumento de la inflación".
Los responsables de política monetaria esperan que el repunte del consumo interno, impulsado por el ahorro acumulado durante la pandemia, dure lo suficiente como para que los salarios repunten y amortigüen el impacto que supone para los hogares el aumento del costo de los alimentos y el combustible.
Con una inflación que supera el objetivo del 2% fijado por el Banco de Japón, las perspectivas de la economía y los salarios serán clave para saber en cuánto tiempo podría el banco central retirar gradualmente su programa de estímulo masivo.
Los niveles de inflación empujaron a que el país aplicara su mayor suba de salarios en 26 años. Así es que la paga de los trabajadores japoneses creció en diciembre al mayor ritmo desde 1997.




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