Los senadores tienen la oportunidad histórica de corregir una de las más perjudicialesleyes en la historia argentina, con consecuencias devastadoras para el actual sistema de producción, la comunidad agropecuaria y toda la economía del interior. Analizando la resolución aprobada por la Cámara de Diputados surge claramente que la oposición se ocupó muy bien de pulir los discursos pero no tomó en cuenta los errores garrafales de que adolece la resolución que finalmente se aprobó. Lo mismo se puede decir de los diputados oficialistas que votaron de acuerdo a la obediencia debida.
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Más allá del análisis de la letra gruesa de la resolución se ha focalizado la discusión en la defensa «del productor chico», aprovechando un eslogan que suena bien a cualquier oído.
No hay peor mentira que el engaño, y es peor aún crear más confusión para sostener el engaño. Resulta que la resolución aprobada no tiene efectos negativos al productor chico por ser chico, sino que perjudica a todos los productores del país sin distinción de tamaño; y mayor es el daño cuanto más lejos se está del puerto o cuanto menor es el rendimiento que obtiene ese productor, sea chico o sea grande.
Veamos algunos ejemplos. Un productor chico que tiene su campo a 110 km del puerto de Rosario con un rendimiento de soja de 3.500 kg/ hectárea tiene una ganancia de 445 u$s/ha, mientras el gobierno recauda en ese mismo campo 1.004 u$s/ha. Si ese mismo productor sufre una sequía en su campo y produce 1.500 kg/ha entonces pierde 48 u$s/ha, y el gobierno sigue ganando en este caso 430 u$s/t. Ni que hablar si la cosecha es de 1.000 kg/ha, como sucedió en muchas zonas en esta campaña. Y aquí se demuestra lo injusto, arbitrario y no equilibrado que es el sistema; mientras un productor entra en quiebra el Estado sigue recaudando como si se tratara de una actividad segura, saludable y sin riesgo climático.
Pensemos ahora en un productor de la localidad de Las Lajitas, Salta; con un rendimiento de 2.400 kg/ha obtiene una ganancia de 34 u$s/ ha mientras que el gobierno recauda vía directa por retenciones 688 u$s/ton, luego habría que agregar ingresos por retenciones de IVA, Ingresos Brutos y el resto de los impuestos indirectos. Sucede que los rendimientos en zonas marginales, como lo son el NEA y el NOA, no son estables y dependen mucho del factor climático; además, es muy difícil lograr rindes promedio que superen los 2.400 kg/ha, deberían darse condiciones climáticas óptimas, y esta situación se da en uno de cada diez años.
Si tomamos un rendimiento probable para la zona de Salta deberíamos hablar de 2.000 kg/ha como promedio zonal, y en esta circunstancia el productor pierde 41 u$s/ha y el gobierno recauda 573 u$s/ha. Con esta resolución los productores de Salta pierden plata en 9 de cada 10 años. El análisis también indica que cualquier productor, sea chico o grande, que obtenga un rinde promedio por debajo de los 1.600 kg/ha pierde plata, esté localizado en cualquier parte del país. La conclusión es que el productor no pierde por ser chico sino que pierde por estar alejado de los puertos o si los rindes no son satisfactorios para compensar los costos de producción.
La resolución también dice lo siguiente: «Se excluye del presente régimen el arrendador comerciante de granos que, siendo titular de inmueble rural lo arrienda, obteniendo como pago granos». Jaque mate: quiere decir que la resolución deja afuera a todos los productores chicos que por no contar con economía de escala y no tener acceso a maquinaria propia, no tienen posibilidad de trabajar su propio campo. Hoy un tractor puede costar u$s 120.000, una sembradora de siembra directa u$s 60.000, por hablar de la maquinaria básica para producir y ningún productor de 100 hectáreas tiene capacidad económica o financiera para invertir este dinero, que además es imposible de amortizar con el trabajo de 100 ha. Por este motivo nacieron los «minipools», que no son otra cosa que productores emprendedores que arriesgan un poco más que el resto y transfieren la tecnología que en menores escalas resulta muy difícil de transferir o desarrollar. Por ese motivo este pequeño productor se ha visto en la obligación de alquilar su campo, y con la resolución el gobierno lo ha excluido de las compensaciones. Podemos estimar que más de 60% de los productores chicos (cerca de 50.000 productores) alquilan su campo y están excluidos de las compensaciones.
El otro tema de gran importancia y que ningún diputado ha tomado en cuenta en la real magnitud del impacto negativo de la resolución, y espero que los senadores lo puedan revertir, es cómo quedan afectados aquellos productores que están alejados de los puertos. Y el análisis indica que todo productor, localizado en el NEA o el NOA, que no obtenga un rinde mínimo de 2.400 kg/ha pierde plata, con lo cual casi 80% de estos productores entran en quiebra. Se calcula que más de 2,5 millones de hectáreas no tendrán rentabilidad y corren serio riesgo de extinción.
El texto de la resolución dice: «La compensación correspondiente a cada productor se determinará hasta un máximo de setecientos cincuenta toneladas (750 t) por todo concepto, de acuerdo con los siguientes parámetros: provincia de origen de la producción, puerto más cercano, tarifa CATAC vigente». La resolución no indica cómo se van a compensar, en qué porcentaje, de qué forma, y deja librado al azar y a la autoridad de aplicación cuál será la real compensación por fletes. Este tema debería ser propuesto por los senadores, de lo contrario se corre el riesgo de expulsar a millones de hectáreas del sistema.
Un párrafo aparte merece el error garrafal de indicar que las compensaciones rigen hasta el 31 de octubre pues se trata de dar apoyo a la producción correspondiente a la cosecha 2007/08, mostrando un gran desconocimiento, pues las cosechas tienen su año comercial, y en el caso de la soja va de marzo de un año hasta febrero del año siguiente. Más grave aún es que si a partir del 1 de noviembre se caen las compensaciones, entonces para la campaña 2008/09 más de 50% de los productores corre serio riesgo de desaparecer.
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