La amplia moratoria lanzada por el gobierno para que todos puedan jubilarse comenzó a impactar en las cuentas públicas. En noviembre se esperaba un ahorro de más de $ 2.100 millones y fue de $ 1.640 millones. La meta ya clásica de conseguir votos a cualquier costo está derivando en un proceso con final incierto. Y se espiraliza. Mes a mes, y a medida que trascienden los beneficios de la moratoria -todas las personas en edad de jubilarse pueden hacerlo aun si nunca efectuaron aportes al sistema previsional-, se multiplican los pedidos para incorporarse al régimen. Hasta no sería extraño que hubiera falsas presentaciones -bajo el nombre de personas ya fallecidas, por ejemplo-. Rara forma de hacer justicia cuando, aun dejando de lado el marketing electoral, hasta personas con ingresos elevados están solicitando su jubilación. El problema de base se mantiene a futuro: hoy no aporta más de 40% por el elevado empleo en negro (que encima es propiciado por el gobierno por el alto costo de contratar en blanco).
El superávit fiscal primario de noviembre fue de $ 1.640 millones, muy por debajo de lo que esperaban los analistas (alrededor de $ 2.100 millones). Este menor ahorro en las cuentas públicas respecto de los meses previos está vinculado fundamentalmente al fuerte aumento en los gastos de la seguridad social.
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Previo a conocerse los datos, había buenas expectativas ya que la recaudación de noviembre tuvo un fuerte aumento. Los ingresos corrientes del mes, de hecho, subieron 32,4% respecto de noviembre del año pasado. Sin embargo, el gasto total experimentó la suba más alta del año, al mostrar un ascenso de 37,7% interanual. Esta cifra incluye las erogaciones corrientes (sin tener en cuenta los intereses de la deuda) más los gastos de capital. Se trató por lejos del crecimiento más alto de 2006 (ningún mes había mostrado un salto superior a 30%).
Las prestaciones de la seguridad social treparon desde $ 2.700 millones en octubre hasta $ 3.433 millones el mes pasado. Hubo dos causas principales: $ 470 millonespor el adelanto en el pago de la jubilación a los primeros días de diciembre para los que menos haberes perciben, ya que la ANSeS -a cargo de Sergio Massatuvo que girar los fondos los últimos días de noviembre, y la incorporación de nuevos jubilados al sistema por la moratoria previsional en marcha, que generó pagos adicionales de $ 233 millones. En este último caso se trata de una erogación permanente que deberá asumir el Estado.
Obra pública
En cuanto a los gastos de capital, destinados fundamentalmente a obra pública, mostraron un aumento de 75% en términos interanuales, llegando a los $ 1.716 millones en el período.
El anuncio del resultado del superávit fiscal lo hizo en Casa de Gobierno la ministra de Economía, Felisa Miceli, junto al secretario de Hacienda, Carlos Mosse, tras entrevistarsecon el presidente Néstor Kirchner. El resultado de noviembre, detallaron, superó sólo en 4,4% ($ 70 millones) el observado el mismo mes del año pasado.
De todas maneras, el análisis de los primeros once meses sobre la evolución de las cuentas públicas sigue siendo favorable para el gobierno. El superávit primario acumulado ascendió a $ 22.878 millones, resultando 16,7% más alto que el del mismo período del año pasado. La diferencia a favor es por $ 3.279 millones. De esta manera, el ahorro del año ya supera largamente 3% del PBI y podría incluso ubicarse por encima de 3,5% en todo 2006.
El mayor aumento de las erogaciones en lo que va del año se da claramente en gastos de capital, con 66,7%. El Palacio de Hacienda destacó que el destino principal es la obra pública nacional y provincial. Los gastos primarios corrientes, en tanto, subieron 23,3%.