Kenneth Dart, el inversor que inició una demanda judicial contra la Argentina y ya recibió un fallo favorable de un juzgado neoyorquino, deberá cobrar un total de u$s 725 millones para ser compensado por el default argentino. Aunque la demanda inicial arrancó con un bono de u$s 595 millones, el incremento se debe al pago de intereses acumulados que debería enfrentar el gobierno argentino, de acuerdo con la estimación efectuada ayer por el juez Thomas Griessa, quien ya falló en contra del gobierno argentino a causa del default. El magistrado recién definirá el viernes si le da una nueva prórroga al gobierno argentino para negociar la deuda con los acreedores y, puntualmente, con el propio Dart. Ya había otorgado 45 días de gracia para evitar que se ejecute el fallo contrario al país, con el objetivo de darle más tiempo al equipo económico para avanzar con su plan de reestructuración.
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Ahora, Griessa deberá definir si los pasos que dio el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, alcanzan para brindar más tiempo. De considerar que el equipo económico sólo está postergando definiciones, podría definir embargos de activos de la Argentina dentro de apenas 48 horas. Dart, que es un fuerte inversor en mercados emergentes y además es fabricante de vasos plásticos de café, ganó en setiembre un juicio por u$s 708 millones, suma que ahora fue actualizada. El juicio involucró un bono impago por u$s 595 millones con vencimiento en setiembre de 2008, monto al que se fueron agregando los intereses y punitorios por mora correspondiente.
Griessa estimó que la suma total que deberá recuperar la compañía de Dart en las islas Cayman, bajo el nombre de EM Ltd., es de u$s 724.801.662,56 dólares. El juez recordó que la ejecución de la sentencia está pendiente hasta el viernes.
La enmienda del tribunal no cambia el propio fallo del juez Griessa en setiembre. A la audiencia en la que se informó el monto de la deuda en litigio asistió en representación de la Argentina el abogado Jonathan Blackman, del estudio Cleary Gottlieb, Steen & Hamilton, quien no efectuó comentarios.
Para cubrirse de los efectos que podría ocasionar una orden de embargo por parte del juez neoyorquino, la Argentina ya trasladó la totalidad de sus reservas desde los Estados Unidos hacia Basilea. De esta forma, se busca minimizar la posibilidad de que algún activo del país termine en poder de la Justicia estadounidense.
Si bien desde el equipo económico minimizan esta posibilidad, en realidad tampoco existe seguridad respecto de lo que podría suceder. De hecho, un fallo de segunda instancia de la Justicia italiana decidió un embargo a favor de acreedores de ese país por 2,5 millones de euros, en una medida que afecta un crédito que Italia aprobó para la Argentina pero que no fue desembolsado.
También la Justicia alemana embargó algunos activos de oficinas consulares de la Argentina en ese país, lo que ocasionó problemas para liquidarles los salarios a los diplomáticos argentinos que trabajan en ese país.
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