Casi como para redondear la faena mensual, el Merval presentó una rueda que reiteró lo visto el día anterior, del gran volumen, en cuanto a que así como existió corriente compradora no le escatimó ritmo la oferta. Lo más curioso, también reiterado, es el altísimo grado de elasticidad de las fuerzas -casi como si ambas puntas fueran una sola- y aquello que toma uno de los brazos, es casi exactamente lo que provee el otro. Porque bajar de $ 157 millones del jueves a menos de la mitad el viernes -con $ 70 millones- es otro frenazo muy brusco, y que cualquier índice de precios debería acusarlo de modo notorio. Cualquiera, menos este Merval argentino que se sostuvo por momentos en alza y para después culminar casi neutro, con 0,23% en contra. Porcentual desechable, teniendo en consideración lo mencionado del rebaje brutal, en el total de órdenes.
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Resultó julio un excelente mes para la Bolsa y sus acciones. Pero su canasta no culminó en ello. También lo fue para los bonos y -como vemos en la columna de Nueva York- los recintos líderes han pasado un muy buen momento. Quedó casi justamente con 10% de avance el Merval, dotando al año de esa carga positiva, que le es de pura exclusividad a un formidable desempeño de julio. Fue así la Bolsa de Buenos Aires estrella del mundo, casi triplicando lo obtenido por el Dow y el Bovespa. Queda el interrogante sobre esa capacidad de ampliarse o contraerse, así como los «goles de mercado» en volumen de un solo día.
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