El presidente Néstor Kirchner invitó hoy a los empresarios a invertir en la Argentina en el centro financiero de Wall Street y simbolizó esa apertura a los capitales internacionales al accionar la tradicional campana de inicio de sesiones de la Bolsa de Nueva York.
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Según se informó en Buenos Aires, el jefe de Estado plasmó así uno de los objetivos centrales de esta visita a Nueva York al encontrarse a puertas cerradas con ejecutivos de empresas multinacionales en la NYSE.
Durante una hora, Kirchner les manifestó a los empresarios que la Argentina lleva adelante una "política económica heterodoxa, pero dentro de los cánones de la economía clásica", según reprodujo el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
De Vido, unos de los voceros del desayuno en la Bolsa, indicó que Kirchner solicitó la llegada de inversiones a un escenario de "previsibilidad y estabilidad", aunque aseguró que su gobierno "no seguirá recetas que lo perjudiquen".
Más gráfico, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que la presencia del Presidente en la Bolsa es "un gesto claro de que la Argentina ha vuelto al mundo".
"Es simplemente un gesto claro de que la Argentina ha vuelto al mundo, de que la Argentina vuelve a ser considerada en el concierto de las naciones, y particularmente en el concierto de la economía mundial", sostuvo Fernández.
Tras un primer discurso del Presidente, los ejecutivos y analistas de Exxon, Cargill, a Barrick Gold, Deutsche Bank y Occidental Petroleum, entre otras empresas, plantearon sus consultas a Kirchner.
El ministro calificó al desayuno como "muy bueno", aunque en simultáneo se alzaron voces críticas contra la presencia del mandatario argentino en ese ícono del comercio mundial como reflejó un duro editorial de The Wall Street Journal.
Tanto en esa reunión como por la tarde al intervenir con su discurso en la Asamblea General de la ONU, el Presidente dejó claro que la "reconciliación" del Gobierno con el capital internacional tiene su límite en el FMI.
Otro de los asistentes a Wall Street, el cónsul argentino en Nueva York, Héctor Timerman, sostuvo que Kirchner no ahorró críticas a los organismos financieros internacionales.
"Me llaman heterodoxo, pragmático, pero pudimos salir del default y reconstruir la estabilidad y la credibilidad y no fue tarea fácil", dijo Kirchner a los empresarios, de acuerdo con el relato que Timerman hizo a la prensa.
También agradeció, según comentó el cónsul, "el gesto del mercado" de haberlo invitado a abrir las operaciones de la Bolsa de Valores con el tradicional campanazo.
Acompañado por su esposa, Cristina Fernández y del presidente de la Bolsa, John Thain, el jefe de Estado subió al balcón del recinto bursátil y tras esperar que se hicieran las 9.30 (locales) accionó el botón que reproduce el sonido de una campana.
Luego esperó que Thain le diera el aval para completar el acto, levantó el pulgar y se sumó a los aplausos que coronaron la secuencia y habilitaron el inicio de las operaciones.
Además de De Vido y Timerman, fueron a la Bolsa el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.
El acercamiento del Gobierno al capital extranjero se inició ayer con un desayuno de De Vido en el Business Council for International Understanding, en el que se expresó en términos similares a los que utilizó el jefe de Estado en Wall Street.
Y terminará mañana con la asistencia de Kirchner a una cena organizada por el Consejo de las Américas, de la que participarán 200 representantes de empresas de la región.
En ese sentido, Alberto Fernández sostuvo que al Gobierno le está yendo "muy bien" durante la visita a la ciudad estadounidense, y que se registran "señales" de que "Argentina como país está siendo considerada como una buena alternativa".
En cuanto a la entrevista que el presidente Kirchner mantuvo este martes con el premier italiano, Romano Prodi, Fernández señaló que "entendió que la Argentina e Italia tienen una serie de temas comunes importantísimos".
"Habló de armar rápidamente una mesa de encuentro entre Italia y Argentina, habló de inversiones como la de Fiat, que tenía muy en claro de qué se trataba; en fin, yo creo que fue una reunión mucho más que positiva", señaló el jefe de Gabinete.