Cada viaje al exterior de Néstor Kirchner sirve para que trascienda más su pensamiento sobre cuanto sucede en la Argentina. Desde Alemania, donde la delegación argentina permanecerá hasta el sábado, se conoció la visión del Presidente sobre lo que pasará con los bonistas que rechazaron la oferta. No se reabrirá la oferta durante la gestión de Kirchner. Bien diferente del acercamiento a organismos que intentó concretar Roberto Lavagna en la cumbre del Banco Interamericano de Desarrollo en Japón. Prometió el ministro una solución para los que no ingresaron al canje, sin indicar cuándo ni cómo lo hará. Fue una señal al FMI, pero rápidamente apagada desde Berlín ayer. La negociación con el organismo vuelve a estancarse, y todo indica que comienza desde ahora una etapa de definiciones. El fin de semana en Washington se reunirán los ministros de los países del Grupo de los Siete, y el caso argentino figura en el menú de temas por tratar junto con la suba en el precio internacional del petróleo. No es la única aclaración que se le hizo a Lavagna. Para Néstor Kirchner, aumentos de salarios no necesariamente pueden derivar en una escalada inflacionaria. Apuestan a que las discusiones se hagan sector por sector sin tomar la productividad como medida para el otorgamiento de subas salariales. El tiempo es lo que escasea, ya que la Argentina sigue pagando vencimientos de deuda (FMI, BODEN y Préstamos Garantizados), pero los recursos propios alcanzan hasta fines de junio.
Esta dura posición de Kirchner contrasta con la mantenida en los últimos días por Roberto Lavagna, quien admitió desde Japón que podría «haber una solución» para quienes quedaron fuera del proceso de reestructuración de la deuda.
Para Kirchner, este año es decisivo: en octubre verá si el alto índice de popularidad que muestran las encuestas se convierte en votos. Quienes lo conocen bien sostienen que gobernar con 22 por ciento al principio era para el Presidente como «vivir segundo a segundo», y ahora dice que se siente más seguro, pues «vive minuto a minuto». Por eso, saben que no está dispuesto a aceptar condicionamientos por parte del Fondo ni presiones para aumentar tarifas, y tampoco el enfriar la economía.
Dejá tu comentario