Kirchner estatiza ahora paritarias

Economía

Muchas empresas, la mayoría grandes compañías, exhibirán al máximo su pragmatismo en los próximos meses. Recurrirán a Guillermo Moreno, la persona que las controla desde el gobierno para que no aumenten los precios -revisando sus balances y recomendando cómo manejar sus costos-, para que las represente ante el mayor problema que deberán encarar en pocas semanas. El polémico secretario de Comercio será el encargado de frenar, por pedido de los privados, las demandas de Hugo Moyano y de los otros sindicalistas, que reclamarán más de 20% de aumentos salariales argumentando el buen 2006 que tuvieron algunos sectores. Las empresas saben que por sí solas, o con sus representantes, no tienen poder, y que Moreno, al menos, sabe que un aumento de sueldos desmedido hará que no se puedan sostener los acuerdos de precios vigentes. El secretario les dará el gusto, presionará, con serias posibilidades de éxito, para que los aumentos no vayan más allá de 15%, pero luego los privados no podrán quejarse cuando los vuelva a sentar y les reclame el doble de lo que se firmó en 2006. Entre otros sectores, apelarán a esta paritaria «estatizada» las automotrices, las constructoras, plásticos, correo privado y alimentos; todos rubros en los que se vivió un buen 2006, pero con estructuras de costos que no permitirían el desajuste que reclaman Moyano y los suyos.

El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, sumará una función más dentrodel gobierno de Néstor Kirchner: ser el referente de los empresarios en las discusiones salariales que están por desatarse. Según fuentes del sector privado, que en pocas semanas se tendrán que sentar en la mesa de negociaciones con los sindicatos, ya se recurrió a Moreno para que los ayude a contener a las huestes de Hugo Moyano en sus pedidos de aumentos de sueldos.

Hay una realidad. Prácticamente no hay cámaras o referentes empresariales que puedan tener algún tipo de peso ante el Poder Ejecutivo para que la voz del sector privado sea escuchada en el despacho presidencial. Las últimas experiencias del supermercadista Alfredo Coto, del titular de la UIA Héctor Méndez, de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens y del presidente de IDEA, Enrique Pescarmona -todos hoy integrantes del «fan club» presidencial, pero sin mayor influencia a la hora de avanzar en críticas por la presión de los sindicatos- hizo que las empresas deban recurrir a Moreno para tener ante los gremios un referente de peso capaz de enfrentar con alguna posibilidad de éxito los reclamos salariales.

Lo que quieren los empresarios, muchos de ellos provenientes de grandes compañías de capital mundial y que habitualmente se reúnen con el secretario para discutir los polémicos acuerdos de precios máximos, es que Moreno mantenga en un límite razonable tanto los reclamos salariales como las medidas de fuerza con las que amenazan habitualmente los gremios, especialmente los vinculados con Moyano.

  • Buen momento

    La relación entre las compañías y el funcionario estaría hoy, además, en un buen momento, más allá de la incomodidad que genera la necesidad de mostrarle sus estructuras de costos. Sucede, según reflexiona el sector privado, que Moreno tiene en su escritorio información sobre el impacto que la masa salarial tiene en las cuentas de las compañías y lo que generaría sobre la inflación un alza desmedida de los sueldos. Aparentemente, en las últimas discusiones con el secretario de Comercio, éste habría avalado la posición que alerta sobre el peligro que tendría una suba salarial por encima de lo que las empresas pueden abonar sin aumentos de precios en varios sectores, especialmente los que están vinculados al consumo masivo de productos.

  • Advertencia

    Moreno además habría reconocido esta situación. Les había advertido luego a los empresarios que no sería la misma situación para los rubros que tuvieron una buen 2006 que para el resto, pero que de todas maneras los reclamos salariales debían tener algún tipo de razonabilidad con la situación de costos de las diferentes empresas que pasaron, y aceptaron, sus controles mensuales.

    Los sectores que recurrirán a Moreno para que haga de representante y contrapeso en las negociaciones con los sindicatos son los plásticos, la Unión Obrera Metalúrgica, SMATA, el cuero, los trabajadores de la Sanidad, alimentos y correo privado. En todos los casos se trata de rubros que tienen firmados acuerdos de precios con Moreno, fruto de negociaciones durante 2006 y que en teoríadeberían volver a discutirse después de abril de 2007, cuando en teoría las negociaciones por las nuevas convenciones colectivas de trabajo ya estén abiertas. Son además sectores que tuvieron un muy buen 2006, al menos para las mediciones oficiales del INDEC en el Estimador Mensual Industrial (EMI), dato que también tienen obviamente los sindicalistas, lo que potencia las pretensiones gremiales. En todos los casos reclaman no menos de 20% de aumento y llegan hasta 30% en el caso de los trabajadores del cuero, un sector que tuvo un buen 2006, pero que viene de más de una décadade pérdidas constantes.

    Moreno sabe que recurrirán a él para estas negociaciones. Lo mismo sucedió, pero con menos expansión y más escuetamente, en varios casos complejos de 2006 cuando algunos sindicalistas reclamaban aumentos por encima de 15% pactado previamente entre Hugo Moyano y el gobierno de Kirchner. Ya sabe Moreno que aceptará este rol por una razón obvia: sólo unos meses después de controlar las apetencias sindicales, tendrá a los empresarios frente a ellos en su escritorio para que renueven los acuerdos de precios hasta fin de 2007; y quiere comenzar estas discusiones con el sector privado debiéndole favores. Para estos últimos, esta estrategia de Moreno es un mal menor.
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