El gobierno nacional dio un paso más en su estrategia de fuerza para negociar con los acreedores privados. Logró que Felipe Solá pida autorización a la Legislatura bonaerense para delegar en el PEN la renegociación de la deuda provincial, en default desde diciembre de 2001 y que asciende a u$s 3.000 millones. La decisión del gobernador bonaerense es una respuesta a un pedido de la Casa Rosada y forma parte de un acuerdo político más amplio que incluye el giro de $ 1.100 millones a la provincia para cubrir el déficit previsto para 2004. De esta forma, el gobierno nacional busca concentrar todo lo posible las tratativas con los acreedores privados del país para intentar imponerles una drástica quita de capital e intereses. El gobierno provincial había mantenido hasta el momento un camino independiente, para lo que había contratado al banco Crédit Suisse. El giro en la estrategia de Solá para salir del default está incluido en el proyecto de Presupuesto 2004, que sería sancionado hoy por la Legislatura provincial.
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