1 de septiembre 2010 - 21:51

Kritz: "A fin de año, la inflación estará por arriba del 23% a 25%, y puede ser un freno a la actividad"

A partir de setiembre los jubilados percibirán el aumento de sus haberes y los asalariados el monto de las asignaciones familiares y la mayor capacidad adquisitiva de estos sectores se vuelca al consumo, sin embargo, estos aumentos "lo que hacen es recuperar las pérdidas del poder adquisitivo por efecto de la inflación" dijo Ernesto Kritz director de Sel Consultores en dialogo con ambito.com estimando que el impacto será poco significativo. Para el economista el boom de consumo lo explican los asalariados que en promedio "los salarios de convenio superan en 2,5 a 3 puntos a la inflación", explicó Kritz.

En otro orden, advirtió que el crecimiento del país no tiene como correlato en la generación de empleo "que está creciendo 1,7% a 1,8% " una elasticidad empleo/producto bastante menor que la existente antes de la recesión", explica. La falta de generación de empleo privado fue compensada por el empleo público que en el 2009 habría creado aproximadamente unos 150.000 puestos nuevos de trabajo en todo el país. El problema es que sigue siendo baja la tasa de inversión que se concentra fundamentalmente en mantener la capacidad instalada, explicó el directivo de SEL Consultores. Kritz señala que las últimas medidas tomadas por el gobierno respecto a Fibertel y Papel Prensa provocaron "temores sobre los derechos de propiedad, temor que no estaba tan presente antes". Como economista el tema de mayor preocupación es la inflación que, a su juicio, ya se ubica en "la que teníamos en los años 60/70 y esto terminó muy mal", y advirtió que "hoy existe una mayor proporción de gente que no tiene defensa frente a la inflación". A continuación, los aspectos más salientes del dialogo mantenido con ambito.com:

Periodista: Este mes comienzan a percibirse los aumentos en las jubilaciones y las asignaciones familiares ¿cuánto pueden impactar estos incrementos en el aumento del consumo?

Ernesto Kritz: Por un lado, los aumentos que comenzarán a percibirse a partir de septiembre lo que hacen es recuperar las pérdidas del poder adquisitivo por efecto de la inflación que hubo desde comienzos de año hasta agosto. En el caso de los hogares más pobres, lo que más afectó fue el encarecimiento de los alimentos. En el primer semestre la canasta básica de alimentos tuvo un aumento del orden del 21%. Así, estos aumentos lo que harán es retrotraer la situación del poder adquisitivo de hace 6 ó 7 meses atrás.

P.: ¿Es decir que los aumentos de septiembre llevan a que las personas vuelvan a tener el poder adquisitivo de principios de año?

E.K.: Obviamente no recupera totalmente la pérdida de estos meses, pero sí podría decirse que vuelve al nivel de principios de año.

P.: ¿Estos aumentos impactarán en una suba del consumo?

E.K: Si, pero estos sectores tienen muy poco peso en el consumo total. En el caso de los hogares que están en el 10% más pobre de la población, la asignación por hijo representa el 30% del ingreso familiar pero cuando se analiza el conjunto de los hogares y el consumo privado en términos agregados, el impacto es bastante inferior al 2% con lo cual este aumento tendrá un impacto mínimo en el consumo. Respecto de los jubilados recordemos que este aumento lo que hará es recomponer pérdida de poder adquisitivo pero, de todas maneras, los jubilados no han contribuido al consumo.

P.: ¿Entonces, qué sectores contribuyeron al boom del consumo?

E.K.: Fundamentalmente fue liderado por los asalariados de convenio. Hicimos un relevamiento en 120 empresas líderes que involucró a 220 mil personas y 45 convenios colectivos, y lo que resultó fue que el salario de convenio de la categoría más baja, sin antigüedad, está en el orden de los $ 3.400, es decir unos $ 3.000 en mano. Como verá, muy lejos de lo percibido por los jubilados cuya jubilación promedio -antes del aumento- se ubicaba en torno $1.150 y en el caso de las asignaciones por hijo alcanzaba los $ 140. El ingreso de los salarios de convenio es sin duda lo que impulsa el boom del consumo y es por varias razones. Por un lado pues el piso salarial subió bastante, a pesar de que los salarios se ven afectados por la inflación, aún tienen (en promedio) un poder adquisitivo del 2,5 a 3 puntos por encima de la inflación acumulada hasta ahora. Otro factor que es muy importante es que ha disminuido el temor a perder el empleo y como existe la posibilidad de comprar en cuotas fijas, esto contribuye a que haya una mayor disposición a gastar y a endeudarse por parte de un sector que hoy representa más del 54% del ingreso de los hogares.

P: Es de estimar que el consumo continuará el año que viene ya que los gremios han demostrado tener una fuerte capacidad de negociar salarios...

E.K.: Si. Cabe señalar que la capacidad de negociación de los gremios, en parte, se explica también porque es el sector que más contribuye al consumo privado que impulsa el crecimiento de la economía, mucho más que las exportaciones o la inversión. El consumo privado está creciendo de manera significativa y esto le da más poder de negociación y poder político a los sindicatos.

P.: En función de la inflación esperada para este año ¿es muy disparatado pensar que la base de aumentos de convenio para el 2011 sean en torno al 20% de incremento?

E.K.: Por supuesto que no. Pero hay que tener en cuenta si se van a mantener las condiciones económicas de este año. Probablemente la inflación a fin de año se ubique por arriba del 23 a 25% y esto puede constituir un freno a la actividad.

P.: Algunos economistas estiman una desaceleración para el segundo semestre del año, ¿cuál es su opinión?

E.K: Creo que va a seguir creciendo el consumo pero mucho más moderado.

P: ¿En cuánto estima el crecimiento del PBI para este año?

E.K.: En el 2009 estimamos una caída del PBI del 3% por lo cual el crecimiento real para este año lo situamos en torno al 6%, que no deja de ser una tasa muy importante, sin embargo, este crecimiento se produce con menor generación de empleo. Fíjese, que durante el 2009, el gobierno con sus planes mantuvo unos 80.000 puestos de trabajo, pero en el sector privado por la crisis se perdieron un poco más 200.000 puestos. Lo que sí ha crecido es el empleo público.

P.: Con un escenario para el 2011 de crecimiento; con un gobierno que va a incentivar el consumo; con gremios que pelearan por mantener el poder adquisitivo; ¿porque razón los empresarios no invierten?

E.K.: Por desconfianza. Uno debería preguntarse, porqué una economía que crece como la Argentina, que tiene niveles de rentabilidad importantes -las empresas ganan mucha plata- , una economía donde la deuda neta está del orden del 30% del PBI, porqué tenemos una salida de capitales que acumula unos 50.000 millones de dólares y un riesgo país elevado que no se explica por los datos de la economía.

P.: No es la economía, en este caso, sino la política...

E.K.: Yo diría que la política tiene una influencia muy importante. En nuestra encuesta acerca de inversiones cuando preguntamos a los empresarios cuál es el horizonte de previsibilidad para invertir en la Argentina, la respuesta es de un año y medio, es decir que las empresas invierten lo necesario para seguir produciendo pero no hay grandes proyectos.

P.: Las últimas decisiones como la caducidad de Fibertel y el tema de Papel Prensa deben afectar, ¿no?

E.K: Ahora, este temor a invertir, si bien no es nuevo, se ha agudizado un poco más. Seguramente el conflicto entre el gobierno y un grupo de empresas, repercute en el conjunto del mundo empresario de donde esta tendencia (a no invertir) se esta intensificando. Estos últimos hechos, está generando por parte de los empresarios temores sobre los derechos de propiedad, y este temor no estaba tan presente antes.

P.: Cómo economista ¿que tema le preocupa?

E.K.: La inflación. Hoy estamos con niveles de inflación como los que teníamos en los años 60/70 y esto terminó muy mal. A diferencia de los años 70 existe una mayor proporción de gente que no tiene defensa frente a la inflación. A fines de los 70 la informalidad de los asalariados se ubicaba en el 17 a 18% y hoy estamos en más del doble. Es decir, que ya llevamos dos generaciones que no han conocido un empleo formal. Los asalariados bajo convenio tienen capacidad para defenderse, no pasa con los informales y hablamos de más de 1/3 de los ocupados es decir de más de 5 millones de personas y sus hogares.

P: ¿Esto lleva a mayores planes asistenciales?

E.K.: Los planes sociales, incluyendo la asignación universal representan el 5% de los ingresos de fuentes publicas que tienen los hogares, es muy poco. Hay 3.500.000 de chicos aproximadamente que reciben la asignación universal que y esto le significa al Estado una erogación de 600 millones de pesos por mes. En el caso del programa de Argentina Trabaja que genero unos 115 mil puestos de trabajo, sin embargo, le dan cobertura al 8% de los desocupados y representa un gasto de unos 130 millones de pesos por mes. Un 7 o 8% de los desocupados reciben el seguro de desempleo, pero más del 80% de los desocupados no reciben nada. Esta es una tarea pendiente conjuntamente con la enorme masa de informalidad que no solo esta desprotegida en materia de seguridad social sino que vive en la precariedad.

P.: ¿En cuánto creció el empleo público?

E.K.: No lo sé con exactitud pues los datos de la seguridad social registran el empleo de aquellas provincias que transfirieron sus cajas a la Anses. Excluyendo a las grandes provincias como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, en el 2009 se generaron unos 80.000 nuevos empleos públicos. Y si uno incluyen a las provincias grandes, estimo que se pudieron haber creado unos 150.000 nuevos puestos en el sector público. Esto explica en parte el déficit de las provincias. El Estado nacional no ocupa más que un 15% del empleo público total. Las provincias sí pues absorbieron educación, salud y seguridad explican el 80% del empleo público.

P.: ¿Se han recuperado los 200.000 empleos que se perdieron por la crisis?

E.K.: En realidad dejó de perderse empleo en tercer trimestre del 2009 y luego comenzó a recuperarse pero aún no ha llegado al nivel pre- recesión. De todos modos con un crecimiento de la economía en torno al 6 o 7% y un empleo que está creciendo a un ritmo sustancialmente menor, si uno descuenta los planes especiales como el Argentina Trabaja, el empleo total está creciendo 1,7% a 1,8% lo que significa que tenemos una elasticidad empleo/producto bastante menor que la existente antes de la recesión.

P. ¿A que atribuye que no crezca la generación de empleo?

E.K.: Siempre a la salida de una recesión no se verifica una gran contratación de personal. También, otro factor es que la recuperación de la economía se está haciendo en base a la capacidad instalada antes que nuevas inversiones. La calidad de la inversión no es la misma que teníamos unos años atrás sino que está más focalizada en inversiones a programas de mantenimiento y no a ampliar la capacidad instalada. Más bien, lo que ocurre es que a la poca contratación de mano de obra se compensa con el aumento de las horas extras. Esto explica, además, que con baja creación de empleo y con un aumento del salario real por hora que no es muy alto, sin embargo, la masa salarial en términos reales sí está aumentando significativamente y es lo que explica, en buena medida, el boom del consumo.

Entrevista de Liliana Franco

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