La Anónima compraría una cadena de Santa Fe
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Además, tienen dos «hard discount» en Rafaela que llevan la marca Max, y sucursales en las santafesinas El Trébol, Esperanza y San Jorge; en total, emplea a unas 600 personas. La empresa «madre» del grupo, Sucesores de Alfredo Williner SA, comercializa sus productos lácteos básicamente bajo la marca Ilolay.
Por su parte, La Anónima -según versiones recogidas en el newsletter «Distefanobiz»- habría renegociado su deuda financiera; este hecho le permitiría ahora encarar un plan de expansión para extender su presencia geográfica más allá de las provincias patagónicas, su bastión histórico. Cuenta hoy con unas 90 bocas de La Anónima y otras 15 de su «hard discount» Best, estas últimas todas en territorio porteño.
Lo único que tiene La Anónima en Santa Fe son dos sucursales, una en Venado Tuerto y otra en Rufino.
Hace algunas semanas, durante unas jornadas de la industria supermercadista, le preguntaron a Enrique Braun -a la sazón expositor- cuáles eran los planes de crecimiento de su empresa; el ejecutivo, luego de declinar hablar de especificidades, admitió ante una concurrencia formada por sus colegas que «nosotros vamos a estar en lugares en que a ustedes jamás se les ocurriría abrir una sucursal». El perfil de Supermercados Quijote parece ajustarse a esa descripción.



