8 de agosto 2008 - 00:00

La Argentina extraña: los empresarios afirman que la inflación sube más que lo que dicen los sindicalistas para pedir aumentos

Una fuente inagotable de contrasentidos brinda la economía argentina. En los últimos tres días, florecieron los empresarios que confiesan que la inflación en la Argentina oscila alrededor de 30%. Pareciera que ahora quien no embiste contra el INDEC pierde. Del otro lado, sindicalistas, por afinidad con el gobierno, se conservan y son más cautelosos a la hora de estimar el alza real de precios. Es el reino del revés. Normalmente, para negociar salarios siempre son los sindicatos los que exageran la inflación de manera tal de lograr incrementos en paritarias. La única vez que Hugo Moyano, por ejemplo, habló de porcentajes de inflación fue hace dos meses: «Creo que está entre 15% y 16%» (pero ya había cerrado incrementos superiores a 30% en su gremio).

No es el único elemento extraño, al fin de cuentas, en lo económico. Al fin y al cabo, el gobierno impulsa un modelo exportador y pone un impuesto a las ventas al exterior -las retenciones- que abarca desde granos, petróleo hasta productos industriales. También se hace bajar el dólar de $ 3,20 a $ 3,04 incentivando la fuga de capitales, como sucedió en pleno conflicto con el campo y crisis en Wall Street. O se mantienen tarifas bajas del gas a la clase media y precios elevados, libres, de garrafas para los sectores de menores ingresos. Pero en este caso son los propios empresarios -no el gobierno- los generadores del inédito hecho de convalidar una inflación del doble de lo que estiman los gremialistas. Una más.

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