La Argentina fue la que menos sufrió la nueva crisis mundial
El «jueves negro» nació en París cuando el BNP congeló el retiro de dinero de tres de sus fondos por la crisis del sector hipotecario en Estados Unidos. Esos fondos tienen más de u$s 2 mil millones de inversores. Al instante, las Bolsas europeas se derrumbaron más de 2% y el mismo camino siguió Wall Street cuando abrió horas más tarde. Fue tal la iliquidez que la Reserva Federal inyectó a los bancos u$s 25 mil millones y el BCE, 100 mil millones de euros. Los mercados emergentes, en particular Brasil y México, se vieron golpeados. En la Argentina, el riesgo-país subió 30 puntos, pero los bonos en pesos no fueron afectados porque el INDEC ya se había encargado de derribarlos con el índice de inflación de mayo, junio y julio. El dólar mayorista quedó igual, pero subió el dólar en las casas de cambio a $ 3,17 (algunas lo llevaron a $ 3,19) por un tema psicológico. La Bolsa perdió poco más de 3%.
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Las tasas de interés locales se movieron ajenas al planeta. Entre bancos comenzaron prestándose dinero a 11% anual a 1 día y terminaron a 8%. En Londres la tasa Libor subió 0,50 de punto, a 5,85% y en Estados Unidos la primerísima línea pagó más de 6%.
El mercado cambiario mayorista tampoco registró la crisis. No hubo grandes compradores de dólares porque no hubo grandes vendedores de bonos. El Banco Central no intervino (las reservas quedaron en u$s 44.903 millones) y el dólar terminó a $ 3,141 en el Forex-MAE, después de tocar $ 3,146. En cambio, en las casas de cambio intervino el factor psicológico. Muchas elevaron el precio de venta de la divisa a $ 3,19 y mantuvieron la compra en $ 3,14. Eran las que no querían vender. Otras pizarras exhibieron el dólar a $ 3,17.
Para hoy, el mercado está muy equilibrado. La oferta de dólar es casi igual a la demanda.
La Bolsa fue el único mercado que padeció el «jueves negro». Las acciones no sufrieron tanto al INDEC, por eso ayer se contagiaron del resto de las Bolsas.
El Merval, el índice de las acciones líderes, perdió 3,27%, a 2.087,68 puntos y cae 4,24% en lo que va de agosto, casi tanto como los bonos.
El volumen de negocios en acciones fue alto: $ 97,7 millones porque nadie se quedó a defender los precios y sobraron los vendedores.
La crisis ya se instaló en el mundo y viene una depuración. La baja de tasas en Estados Unidoses casi un hecho en la próximareunión de la Reserva Federal,-pero apenas atenuará los costos de los préstamos hipotecarios que están en mora o serán incobrables. La gran pregunta es ¿cuándo termina de depurarse el mercado inmobiliario norteamericano? ¿cuántos fondos de inversión caerán?
En la Argentina, el piso está cerca y la renta de los bonos está en niveles tan altos que en algún momento se volverán atractivos. Ese momento será cuando el INDEC mida la inflación correcta y los inversores del exterior puedan entrar los dólares, ya que esa puerta está cerrada por el Banco Central.
Hay que aclarar que es en estos momentos cuando los inversores agradecen esa restricción que puso la entidad que dirige Martín Redrado porque, de haber habido inversiones externas, la estampida hubiera sido grande. La crisis parece menor porque del mercado de bonos ya no queda casi nada. Lo que es grave, porque significa que no hay más crédito para la Argentina por un tiempo prolongado y se encarece el crédito para las empresas locales.




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