La Argentina prioriza su relación dentro del Mercosur como principal lineamiento de su política exterior. El jueves próximo, durante la cumbre de jefes de Estado del Mercosur, se anunciará la decisión de que la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay comiencen a concretar la coordinación de variables macroeconómicas como forma de reafirmar el compromiso de integración. Sin embargo, el gobierno de la Alianza quiere mantener el grado de diálogo con Chile de manera intacta y no fomentar las críticas a ese país (por lo menos públicamente) por haber comenzado a negociar con Estados Unidos un tratado de libre comercio.
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Estas son las principales líneas de acción que el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Adalberto Rodríguez Giavarini, presentó el sábado en Olivos al presidente Fernando de la Rúa a través de un documento escrito llamado «Política Exterior, puntos para el Sr. Presidente» preparado para ser leído en la reunión de Gabinete y que tenía un objetivo doble: por un lado, realizar un balance general del primer año de gestión. Por el otro, y fundamentalmente, plantear al Presidente las líneas de acción y de negociación para que De la Rúa exponga y defienda entre el jueves y el viernes de la semana próxima cuando tenga que participar de la cumbre de jefes de Estado de Florianópolis. Allí, entre otros temas, la Argentina debe definir la dureza con que encarará el diálogo con el presidente chileno, Ricardo Lagos, por su decisión de comenzar a negociar con Estados Unidos. Paralelamente a todo esto surgió el fin de semana un dato preocupante, al conocerse que Brasil impondría restricciones a las exportaciones de lácteos hacia ese país (ver pág. 12).
Según lo que se desprende de este documento, la posición argentina ante Chile es mucho menos dura que la planteada por Brasil, que directamente quiere suspender indefinidamente las negociaciones para el ingreso del país trasandino al Mercosur.
En el texto del informe presentado en la última reunión de gabinete, la Argentina acompa-ñará al Mercosur en su crítica a Chile, pero no cerrará la puertas para que este país se incorpore al bloque. Puntualmente sobre este tema el trabajo habla de que «el reciente anuncio sobre la decisión chilena de avanzar en un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos no altera en modo alguno el actual nivel de excelencia de nuestra relación, cuyas autoridades han ratificado enfáticamente su permanente interés en el Mercosur y su proyecto estratégico». Mientras tanto la Argentina intentará demostrar que se siente a gusto dentro de este bloque comercial, pese a las disputas comerciales, y que el «Relanzamiento del Mercosur» es una propuesta concreta y con contenido. En este sentido se reafirma que ante la situación chi-lena, en Florianópolis se respetará la decisión general del Mercosur. Rodríguez Giavarini incluyó en el texto del informe dos medidas que potenciarían la relación bilateral.
Por un lado, el adelantamiento en cuatro meses del comienzo de la coordinación de las variables macroeconómicas dentro del bloque. Esta medida debería empezar a regir en marzo del 2001, pero los presidentes anunciarán el inicio de este proceso (que en el larguísimo plazo llevaría a una especie de Maastricht del Mercosur) en la próxima cumbre de Florianópolis.
La segunda medida que reafirmaría la integración y que se anunciaría en Brasil esta semana es la firma de la Política Auto-motriz Común (PAC), con la suma de Uruguay y Paraguay.
Como para dar la certeza de que hay también voluntad para continuar cerca de Chile, dentro del informe se menciona también que el 20 de diciembre los presidentes Fernando de la Rúa y Ricardo Lagos firmarán en el Paso de Jama la «Ratificación del Tratado Minero». Allí el argentino tendrá la oportunidad de hablar (en público y en privado) con su colega chileno sobre los verdaderos alcances de la intención de este país de integrarse con Estados Unidos. Sólo después de esa reunión habría una decisión terminante y definitiva sobre este proceso.