"La Argentina no necesita un dólar alto para crecer"
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Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
Luis Secco
Periodista: ¿Por qué se está creciendo menos?
Luis Secco: Los síntomas de enfriamiento tienen que ver básicamente con tres elementos. En primer lugar, el hecho de que los sectores que lideraron la recuperación estén llegando al límite de su capacidad instalada. El segundo factor son las consecuencias de la crisis energética, la cual generó incertidumbre e incentivó cambios en los niveles de producción. Y el tercer elemento es que se empieza a ver un lí-mite en la demanda de consumo y de inversión. La pobreza continúa en niveles muy altos y cae sólo de manera marginal, lo que, junto con los bajos salarios, implica un límite al consumo. Existe un último elemento, que es el cambio en el marco externo, sobre todo por la caída en el precio de la soja. Estos factores hacen pensar que lo mejor quedó atrás.
P.: ¿Cómo afecta la caída en la popularidad del Presidente?
L.S.: Siempre hubo problemas de gobernabilidad. El tema es que mientras la economía crece a 8% anual, las cuestiones político-institucionales se tornan irrelevantes. Ahora, el freno económico puso al descubierto una serie de cuestiones pendientes, que dan la sensación de que el país no es tan gobernable.
P.: ¿El temor por la crisis energética quedó atrás?
L.S.: Estructuralmente el tema no está solucionado. El marco contractual es muy precario y no se hacen las inversiones que se requieren. Hay demoras en materia del plan energético anunciado y por ahora lo único que está funcionando son las medidas de emergencia que se tomaron. Además, hay un problema de señales, porque el sector productivo está aislado (por las retenciones) de las señales de precio internacionales. Esto daña los flujos de caja, lo que consecuentemente impide el recupero de la inversión.
P.: ¿La inversión es el principal condicionante hoy?
L.S.: La inversión es clave en dos niveles de sustentabilidad: uno económico y otro social. El primero hace referencia a la necesitad de ampliar la capacidad productiva de los sectores que operan al límite. El segundo se trata de la pobreza. La pobreza es una variable que está muy relacionada con los salarios reales, con el poder adquisitivo, y no tanto con la creación de empleo. En la primera mitad de los '90 el empleo no crecía y sin embargo la pobreza se reconstruía, esto era posible porque aumentaba el salario real. La única forma de lograr un incremento sustentable del salario real es aumentando la productividad, y eso se logra con inversiones.
L.S.: El Presidente parece haber comprendido la necesidad de consensuar y de no abrir nuevos frentes de batalla. Se ve un presidente menos soberbio, pero tiene un problema de identificación, los argentinos no sabemos qué presidente tenemos. Esta duda tiene que ver con la postergación de la toma de decisiones que poseen un costo político, entonces cuesta saber para qué lado va a jugar el Presidente. Hasta ahora la ha venido gambeteando, pero ese tiempo de gambeta se terminó. En un momento de debilidad como el que tiene hoy, todo depende del lado en que busque soporte y abra la mesa de diálogo. Se empiezan a agotar los tiempos para resolver las negociaciones con el Fondo, los acreedores y las privatizadas, y llega el tiempo de definición para conocer qué presidente tenemos.
P.: ¿Podrá el Central continuar manteniendo el dólar alto?
L.S.: El Central enfrenta presiones políticas que buscan subir el tipo de cambio. Por un lado, el sector industrial, que cuando puede exige una mayor devaluación, y por otro, el problema de la soja, y la supuesta presión que va a tener el Banco Central de acá en más, porque si las retenciones no caen, la única manera que hay para mantener la rentabilidad del sector es subir el tipo de cambio. Sin embargo, la evidencia empírica de la Argentina muestra que no se necesita un tipo de cambio alto para crecer. Al contrario, la Argentina crece más cuando el poder adquisitivo del dólar es bajo, es decir, con una moneda apreciada. Esto se debe a que los períodos de crecimiento de la Argentina se dan cuando hay ingreso de capitales. Sólo en la medida en que se revierta la fuga de capitales y haya un ingreso masivo, el tipo de cambio va a caer. Por ahora, lo más probable es se mantenga en los niveles actuales con intervenciones del Central.
P.: ¿Qué nivel de aceptación estima tiene la propuesta de reestructuración de la deuda?
L.S.: Todo depende del esfuerzo que haga el gobierno para demostrar que posee voluntad de pago. Se llegó a un punto en el cual la Argentina debe dar una señal concreta de que se quiere pagar, porque las ofertas de Dubai y la actual no fueron suficientes para demostrar eso. Con la oferta que se ha hecho difícilmente se llegue a una aceptación de 70%. Aún más, de lograrse ese nivel de adhesión, igual se estaría dejando afuera a un total de u$s 30.000 millones de potenciales litigios. Hay que buscar alternativas institucionales para darle un perfil de solvencia mejor.



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