"La Argentina no saldrá sin una ayuda financiera masiva"
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Periodista: ¿La Argentina puede imitar el modelo chile-no?
Alejandro Foxley: Cada realidad tiene su carácter específico, pero sí puedo decirle que Chile vivió una crisis similar a la que vive hoy la Argentina en 1982. Habíamos entrado a una política similar a la convertibilidad que ese año terminó de manera desastrosa y con un colapso del sistema financiero. Tres años después la economía chile-na comenzó a crecer y lo hizo de manera fuerte. Para dar una sensación de optimismo a los amigos argentinos, desde el '85 la economía creció con tasas de 7% durante 12 años. Nunca hay situaciones imposibles, siempre hay alguna salida.
A.F.: Me parece que si se siguen los patrones de las crisis financieras semejantes como la mexicana o la rusa, un elemento indispensable es que la comunidad financiera internacional entienda, por su propio interés, sobre la necesidad de ayudar mediante un apoyo financiero masivo para que se recupere la confianza en la economía argentina. En esos momentos hay que fortalecer las reservas y la liquidez, para poder ir liberando el «corralito».
P.: El FMI es remiso a este tipo de ayudas...
A.F.: El Fondo no puede rehuir a este tipo de apoyo. Acá se deberán involucrar obligatoriamente todos los organismos internacionales, el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea.
P.: Todos estos actores se manifestaron dispuestos a ayudar a la Argentina, pero antes reclaman un «plan sustentable». ¿Qué quiere decir para usted esa frase?
A.F.: Durante muchos años mantuve discusiones con mis amigos Pedro Aspe (ex ministro de Economía mexicano) y Domingo Cavallo sobre un punto que creo fundamental: el tipo de cambio flexible es el mejor instrumento para economías como la chilena, la mexicana y la argentina. En el tiempo es la llave para lograr competitividad a nivel internacional. En Chile fue la clave para lograr 7% de crecimiento anual, un sector exportador vigoroso y un tipo de cambio relativamente alto y flexible. Sería un elemento central para la recuperación de la Argentina.
P.: ¿Es imprescindible el equilibrio fiscal?
A.F.: Chile se comprometió 15 años a lograr no sólo un equilibrio sino un superávit fiscal, ahorrando en las épocas de vacas gordas para soportar las embestidas de los tiempos de vacas flacas. Ese ahorro público produjo un colchón que posibilitó la creación de confianza de los ahorristas para el largo plazo.
P.: En la Argentina se aplica un plan con dos tipos de cambio. ¿Recomienda esta política?
A.F.: Sin implicarme en los detalles del plan argentino, digo que si se desea una situación de equilibrio al final se recomienda un tipo de cambio libre que es el que le dará flexibilidad al mercado. Esto, más una mayor flexibilidad laboral, para recuperar las tasas de empleo más normales. Ustedes tienen un nivel de desempleo altísimo. Nosotros también lo tuvimos y la flexibilización laboral permitió solucionar ese problema.
P.: Chile basa su modelo en la apertura económica. ¿La recomendaría para la Argentina?
A.F.: Por supuesto. Hoy Chile tiene un nivel arancelario de 7% y crece un promedio de 7% anual. Realmente les digo como mensaje de un país hermano: no le tengan miedo a la apertura sensata. Eso traerá crecimiento y desarrollo a una economía con un tremendo potencial como el que tiene la Argentina.
P.: ¿Qué opina de la posibilidad de dolarizar la economía?
A.F.: Me parece un esquema muy arriesgado. Es una versión más fuerte de la convertibilidad. De alguna manera sería ponerle a la convertibilidad una camisa de fuerza mayor.
P.: Hoy (por ayer) fue muy duro con la Argentina el «Wall Street Journal». Dijo que el país no merece más ayuda y debe ser tratado como cualquier «país bana-nero». ¿Cómo toma esta declaración?
A.F.: Me parece una verdadera falta de respeto al tremendo esfuerzo que están haciendo los argentinos para salir de una crisis en la que tienen mucha responsabilidad los organismos financieros internacionales. Además, es una cobardía atacar al que está seriamente herido.
Entrevista de Carlos Burgueño



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