La Argentina y Brasil invitarán hoy en San Pablo a más de 70 países en vías de desarrollo a negociar un esquema de reducción de aranceles, en lo que será el proyecto más ambicioso que encararán los dos países en conjunto, luego del comienzo del Mercosur en 1994. Para este lanzamiento viajará el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que se sumará al secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado. Los dos funcionarios argentinos compartirán además escenario con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y con el secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, que avalará el proyecto.
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La novedad surgida ayer es que Lula llamará a integrar a las negociaciones también a Rusia, además de China, lo que le daría al proyecto un contenido político (en el caso de que estos dos estados se incorporen) más importante a nivel internacional que el inicial. Ya confirmaron además que estarán en la ronda de discusiones Indonesia, Sudáfrica, Egipto, la India, Pakistán, México y la mayoría de los estados latinoamericanos, africanos y asiáticos que responden a la categoría de países en vías de desarrollo, según los criterios de las Naciones Unidas.
El lanzamiento se hará en la tercera jornada de la XI Conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) y bajo el criterio legal de reflotar el Sistema Global de Preferencias Comerciales (SGPC), creado en 1989 y que nunca llegó a ponerse en práctica en la realidad. En teoría, las negociaciones de este potencial acuerdo Sur-Sur deberían darse dentro de este SGPC. Hasta ahora el sistema está suscrito por 44 países, y Lula da Silva anunció que espera que otros 40 países adhieran. Según datos de la OMC, el comercio Sur-Sur se expandió al doble de rapidez y aumentó su valor en 200% en la década de los noventa. Hoy, ese comercio suma 780.000 millones de dólares y representa 12% de las operaciones globales.
• Interés argentino
Sin embargo, los países en desarrollo todavía enfrentan mayores tarifas cuando exportan a naciones en igual condición que sí lo hacen a los desarrollados. Alrededor de 70% de las tarifas que enfrentan los exportadores de estas naciones son aplicadas por otros países en desarrollo. Si las tarifas Sur-Sur se redujeran en 50%, el comercio aumentaría en 15.500 millones de dólares, según la UNCTAD.
Para el gobierno de Néstor Kirchner este proyecto de comercio Sur-Sur tiene especial interés. Para el presidente argentino se trataría de un relanzamiento con nuevos contenidos de lo que en algún momento fue el Movimiento de los No Alineados que tanto entusiasmó a Raúl Alfonsín. Kirchner siempre defendió este tipo de iniciativas, quizá como único conocimiento acabado de las relaciones internacionales; y ve ahora a este proyecto (que en realidad trata sobre la posibilidad de aumentar el libre comercio) como una continuidad de este proceso.
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