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8 de junio 2006 - 00:00

La Bolsa porteña bajó 0,9%

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En la bolsa porteña los papeles cayeron por cuarta jornada consecutiva y la diferencia de hoy del 0,86 por ciento dejó al índice Merval muy cerca de devorar casi toda la ganancia que había acumulado en el año y que llegó al 25,90 en la última semana de abril.

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Todo en medio de una alocada rueda de negocios en la que el índice Merval llegó a hundirse 4,18 por ciento, antes de ensayar una recuperación al compás de lo que sucedía en el exterior con las bolsas más tenidos en cuenta o "referenciales", como les gusta decir a los operadores.

La racha de bajas consecutivas que arrancó con la semana acumula un 5,20 por ciento y desorienta a los especialistas, porque afecta a todos los papeles por igual, tanto los malos como los que presentaron balances satisfactorios.

¿Qué razones impulsan semejante caída? Los especialistas consultados analizaron todos los frentes y coincidieron en que había una sola conclusión: el temor a una suba de tasas en los Estados Unidos de América.

El derrumbe de los papeles en la Bolsa de Buenos Aires se da precisamente en un marco de negocios adverso en todos los mercados del mundo, ahora exacerbados por la incertidumbre que genera el futuro de la economía norteamericana.

El nerviosismo se acrecentó desde que los funcionarios de la Reserva Federal comenzaron a dejar en claro que la inflación es un tema de preocupación para el organismo.

Todos los comentarios sugieren que la FED puede volver a elevar las tasas de interés y en consecuencia la economía terminará desacelerándose con la consiguiente caída de los commodities, lo que afectará a los mercados emergentes.

Simultáneamente, el creciente nerviosismo de los mercados empuja los capitales hacia alternativas más conservadoras, de tal manera que todo juega en contra para las inversiones de riesgo.

Ante este panorama las opiniones más objetivas señalan que la mejor estrategia es de esperar y ver de afuera el desarrollo de los negocios y algo de esto ya está plasmado en la reducción de negocios en la bolsa porteña.

En el recinto de 25 de Mayo y Sarmiento se reunieron negocios por 79 millones de pesos en acciones y otros 195 millones en bonos de la deuda.

A su vez, los certificados de depósito argentinos (Cedearïs) sumaron 3 millones de pesos.

Con un ojo puesto en las pantallas que aportaban datos sobre lo que ocurría en otros mercados, en la última parte de la jornada los operadores recibieron una bocanada de aire fresco al ver como las bolsas extranjeras remontaban buena parte del terreno perdido y quedaban con leves márgenes positivos.

El mismo dibujo trazaron los papeles en la bolsa porteña y así de alcanzar el índice Merval un mínimo de 1.551,51 unidades (-4,18%) logró remontar parte de la pendiente en sintonía con lo que ocurría fronteras afuera y quedó finalmente en 1.605,29 o 62 puntos por encima del nivel con que arrancó el año.

"No existen compras de inversores genuinos dispuestos a sentarse en el papel y esperar la evolución del mercado, sólo hay lugar para los `tradersï (operadores de cortísimo plazo) que especulan con un rebote para realizar inmediatas diferencias", manifestó un corredor de bolsa en relación al rebote que ensayó el mercado en la última hora de negocios.

Wall Street se movió siempre hacia abajo y terminó con un margen a favor del 0,07 por ciento pero el Nasdaq cedió 0,30 por ciento.

En idéntica dirección se perfilaron en Europa todos los mercados.

Confirmada la suba de un punto de la tasa de la eurozona la Bolsa de Londres cayó 2,51 por ciento, la de Francfort 2,90 y en París los papeles terminaron con una pérdida del 2,91.

Más temprano ya se habían desplomado las bolsas asiáticas y también en este caso se esgrimió como el principal factor la incertidumbre que existe sobre la economía estadounidense.

La bolsas japoneses continuaron en picada con una diferencia del 3,07 por ciento en el índice Nikkei, mientras en Hong Kong el Hang Seng se hundió 2,32.

Los expertos explican que derrumbe generalizado que abarcó a todas las bolsas del mundo no se debe a que a fin de mes Estados Unidos suba la tasa al 5,25 por ciento anual, sino que no se sabe si ése será el techo.

"Los flujos hacia los mercados emergentes no volverán hasta tanto no se defina el clima internacional y disminuya la volatilidad", sostienen en Compañía Inversora Bursátil.

Todos coinciden que la incertidumbre respecto a la evolución de las tasas en Estados Unidos mantendrá una mayor aversión al riesgo.

La ola de ventas también golpeó a los bonos de la deuda, pero también en este caso los precios recortaron una buena parte de las pérdidas iniciales y cuanto todo hacía suponer lo peor.

El cupón que se desglosó de los bonos que nacieron con el canje de la deuda y que sigue la marcha del PBI cerró a 8,20 pesos con una baja del 1,79 por ciento, mientras el Discount retrocedió 0,16 y el Par finalizó sin variantes.

En el mercado de cambios, a pesar de mostrarse tomador por órdenes de bancos privados para atender obligaciones, la oferta superó la demanda y el Banco Central tuvo que salir a pagar al final de la jornada para mantener el nivel de la coltización por encima de 3,080 pesos en el sector mayorista.

"Los vendedores fueron los exportadores, que aprovechan estos días que el Central mantiene alto al dólar y hacen buen negocio.

También los participantes del mercado saben que la autoridad monetaria vende dólares a 3,085 pesos todo lo que le soliciten", describió Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.

Las cotizaciones al público permanecieron en 3,07 pesos para la compra y 3,10 para la venta, mientras que el tipo de cambio de referencia para utilizar en operaciones entre empresas o particulares se fijó en 3,0827 pesos.

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