La enseñanza del crac del 87

Economía

Nueva York (Bloomberg) - Para comprender las lecciones del colapso de la Bolsa de Valores del lunes 19 de octubre de 1987 -cuando se registró la mayor pérdida porcentual en un día del Dow Jones- hay que hacer a un lado las montañas de estudios llevados a cabo durante los últimos veinte años. Para hacerse una idea de cómo sobrevivir un pánico, es necesario saber qué no pasó.

Si bien aquellos días fueron una vista contundente del abismo del miedo, el índice Standard & Poor's 500 subió 2% en el conjunto del año. ¿Hubo después un mercado bajista prolongado?

El año siguiente, el S&P subió más de 16%, si incluimos los dividendos reinvertidos. De fines de 1987 a 1993 inclusive, el valor del índice aumentó a más del doble. El fugaz bajón del lunes negro apenas redujo la marcha de la economía de Estados Unidos. Los bancos no cerraron. No hubo depresión económica. Las empresas siguieron invirtiendo en tecnologías que aumentarían la productividad y crearían empleos. La era de la cibertecnología estaba en pleno auge. La diferencia entre 1987 y hoy es que desde entonces hasta hoy se han instaurado muchas medidas de protección para contener las grandes caídas y garantizar la liquidez. Aun así no bastan, porque los fondos de cobertura de riesgo, poco supervisados, desempeñan un papel importante en la Bolsa. También hace falta una entidad central que vigile los mercados de valores, futuros y opciones. No hay entidad reguladora capaz de impedir los derrumbes o las caídas prolongadas.

Aun así, hay muchas medidas que usted puede tomar para proteger su dinero.

Al referirse al papel del inversionista individual en las liquidaciones bursátiles, William Brodsky, el máximo responsable de la Bolsa de opciones CBOE de Chicago, dijo que los particulares pueden pensar: «Estoy comprometido por 5 a 10 años y no voy a vender mi fondo de inversión de índice o mis IRA», siglas de Individual Retirement Account, un tipo de cuenta de ahorro para la jubilación con pago diferido de impuestos.

La pregunta es: ¿qué habría pasado si usted se hubiese mantenido fuera de la Bolsa en 1988 o durante los cinco años posteriores al derrumbe?

  • Fíjese las rentabilidades que se habría perdido. Es importantísimo determinar cuánto tiempo se tiene disponible. Si usted puede sobrellevar una pérdida de 20%, ¿cuánto tiempo le tomará compensarla?

  • El temor a perder dinero es un motivo poderoso en la inversión, aunque los inversionistas suelen centrarse demasiado en la rentabilidad y no se ocupan lo bastante de la gestión del riesgo.

  • Digamos que usted aprendió bien su lección del derrumbe de 1987 y decidió invertir en tres clases distintas de activos que suelen no desplazarse paralelamente los unos con los otros.

  • Cuando la burbuja de las puntocom reventó, por ejemplo, a usted le habría convenido más seguir esta estrategia. Del 24 de marzo de 2000 al 9 de octubre de 2002, el valor de su cartera de acciones grandes habría caído cerca de 47% en el fondo Vanguard 500 Index Fund, que sigue los pasos del índice S&P.

    Es posible atormentarse tratando de entender por qué los mercados suben y bajan todos los días. No se moleste. Es ruido más que nada.
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