30 de enero 2002 - 00:00

La iniciativa privada y la tarea del Estado

Escribe Miguel Pascucci (*)
La función indelegable de control que debe ejercer el Estado se ve favorecida por la aparición de medios de control superadores que con su puesta en marcha optimiza la actividad de los privados y el control del Estado.
Con la Resolución Nro. 1.131 del año 2001 promulgada por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se establecen las condiciones de uso del Dispositivo Electrónico de Seguridad (DES - ingenio que permite on line o sea al instante, la detección de apertura de contenedores y el seguimiento satelital de los mismos, con un sinnúmero de aplicaciones ). Esto concretó un mecanismo innovador de la participación de las iniciativas privadas en las tareas del Estado. En ella se fijaron las condiciones mediante las cuales tales iniciativas pueden participar en las operaciones aduaneras de traslado, suministrándole a la Dirección General de Aduanas (DGA) herramientas tecnológicas de última generación capaces de mejorar el rendimiento de los controles aduaneros.
El suministro gratuito (sí, leyó bien, «gratuito») al Estado nacional de estas herramientas, cuyo costo es soportado por las organizaciones privadas, tiene para estas últimas múltiples beneficios que se traducen en menores costos operativos y mayor seguridad en el manipuleo de las cargas (lo que justifica la absorción de su costo). He aquí que se trata de iniciativas que cumplen la condición de lograr beneficiarios en todos los sectores que participan en la operatoria de su uso.
Esta solución parece ser la ecuación ideal para un Estado con fondos exiguos para dedicar a mejorar las actividades a su cargo, y los particulares que con sólo optimizar sus costos pueden brindar medios tecnológicos, de otra manera impensados, puesto que, de ser impuestos, el Estado debería soportar el costo inicial de su puesta en marcha; aun cuando luego pueda recuperar el costo, ello haría inviable el proyecto en estos momentos.

•Proyecto

La Cadefip, Cámara de Depósitos Privados, luego de un largo peregrinar se halla a las puertas de materializar este proyecto. Creemos que en menos de treinta días estará en marcha; las pruebas realizadas han dado resultados sorprendentes, pero la realidad de estos días es que resultaría más que sorprendente la cantidad de iniciativas originadas en el sector privado que pueden cumplir con los parámetros de tal ecuación, a la espera de ser escuchadas por el Estado.
Sin duda alguna, éste es el camino que se debe transitar, un camino que, en el caso particular de la implementación del DES, han recorrido las distintas administraciones aduaneras y no debemos dejar de puntualizar que la decisión ha sido, además de innovadora, la determinación irrevocable de mejorar la actividad de control.
Esto es sorprendente para lo que nos tienen acostumbrados los funcionarios políticos que han tenido a cargo dicha administración, demostrando sin duda alguna que cuando los temas son tratados como temas de Estado y no de la administración de turno, las metas se concretan y los beneficios se evidencian. El proyecto ha sido ratificado por sucesivas administraciones, todas comprendieron su importancia y focalizaron su actividad en darle al mismo la continuidad necesaria, aprovechando lo actuado por sus antecesores.
Los actuales funcionarios aduaneros, que en una primera etapa piensan utilizar el mencionado dispositivo en la Aduana de Buenos Aires, ya tienen en sus planes, una vez evaluados los resultados, su extensión a todo el ámbito nacional
Cabe en ese sentido alentar a las autoridades aduaneras a ser consecuentes con ese camino. Los logros llegarán y con ellos el reconocimiento de la sociedad a sus instituciones.

(*) Presidente de la Cámara de Depósitos Fiscales Privados.

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