La recaudación y el manejo de los fondos en la provincia de Buenos Aires siguen siendo motivo de polémica. Luego del debate desatado cuando los diputados bonaerenses se subieron el Presupuesto en 29% (unos $ 33 millones) y limitaron los poderes del Ejecutivo para asignar partidas y designar personal en el Presupuesto provincial que finalmente vetó Felipe Solá, aparece un nuevo cuestionamiento. El subsecretario de Ingresos Públicos, Santiago Montoya -la cara visible de la campaña contra deudores impositivos que está llevando adelante la provincia-está señalado como un moroso, similar a los que persigue. La revista «Veintitrés» publicó en su última edición un reportaje a Montoya, en el que el funcionario explica por qué figura en las bases de datos del Banco Central con cheques rechazados, una cuenta corriente en rojo y un crédito irrecuperable. Es el caso de Mario Rejtman Farah, reciente renunciante de Poder Ciudadano al descubrirse que perseguía a todos los poseedores de « jubilaciones de privilegio» cuando cobraba una por haber actuado sólo un año en el puesto público de auditor de la Nación. Aquí algunas de las principales declaraciones del ahora imputado Montoya.
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