En tono conciliador y sin vincular la clausura de la refinería con la acusación del gobierno por presunto desabastecimiento de gasoil, el presidente de Shell, Juan José Aranguren, refutó ayer los cargos más importantes que le realizó la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
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Dijo que «no está reglamentada la resolución definitiva para el permiso de captación superficial de agua». Indicó que la empresa toma agua del Riachuelo (18.400.000 litros de agua por hora, según la resolución oficial) y devuelve 98% al Río de la Plata. «Por eso, no es cierto que estamos usando agua que podría servir para un millón de habitantes», indicó en referencia al informe de Romina Picolotti.
En cuanto al cargo de manchas y derrames de combustibles, Aranguren dijo que sobre una superficie total de 120 hectáreas, «se observó impacto superficial limitado a un área que no supera 120 metros cuadrados». Agregó que se analizaron las contramuestras tomadas por los inspectores, y «ninguna dio por encima de los valores guía fijados en el Decreto 831 de 1993» (regimen de desechos especiales).
También mencionó que los tanques están supervisados desde el punto de vista técnico y ambiental por dos audi-En cuanto a la acusación de deficiente gestión de residuos especiales, Aranguren expresó que «hay lugares de tránsito para los residuos con hidrocarburos que fueron objetados, pero todos terminan en un horno especial».
En cuanto a la falta de permiso de vuelco en el Río de la Plata, dijo éste venció a fines de junio de este año, y ya en ese mes se pidió la renovación que todavía no se consiguió, por lo cual «como ocurre en otras áreas de la administración, el permiso original sigue vigente».
«No es cierto -afirmó- que la refinería no cuenta con un estudio de impacto ambiental, porque éste fue presentado a la Secretaría de Política Ambiental de Buenos Aires».
Según la opinión de Aranguren, «si la situación de riesgo es tal para justificar la clausura, por qué esperaron los 13 días que duró la inspección para la clausura».
Indicó que, según la resolución oficial, el cierre durará «hasta tanto se revierta la situación de peligro», pero podría reabrirse antes la planta si Picolotti acepta los descargos de Shell. Anoche, las partes negociaban la salida del combustible que se encuentra almacenado en la refinería.
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