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Pero la realidad así lo determinó y su director, el andaluz Manuel García Ferré, admitió en una carta a sus lectores: «Las actuales circunstancias determinan ahora el tiempo de despedirnos» y, con un «hasta siempre», cerró un ciclo que permanecerá, sin duda, en la memoria de tres generaciones.
Tras padecer una lenta agonía producto de un cóctel recesivo, una fuerte competencia y casi nula publicidad, «Anteojito» ha dejado escapar un género que ninguna revista infantil ha podido siquiera igualar.
Durante su apogeo, «Anteojito» llegó a vender 200.000 ejemplares, según
Según supo este diario, García Ferré sacó el último número de «Anteojito» (el1.925) y se tomó unas vacaciones sin dar más explicaciones sobre la decisión del cierre que la carta que silenciosamente circuló en el corazón de su revista. García Ferré, nacido en Almería (España) en 1929, pero radicado en la Argentina desde 1947, aseguró que «los temas que trató (la revista) buscan salir de la actualidad, el esnobismo o tendencias que sé que al cabo de tres o cuatro años mueren. Generalmente, recalcó los valores universales y eternos», y admitió que consideraba que «Anteojito» cumplía una función en los hogares argentinos debido al empobrecimiento de la ense-ñanza pública.
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