Podría pensarse que lo más significativo fue algo en consonancia con la reunión del Comité Abierto de la Reserva Federal (FOMC), o en todo caso con alguna otra sorpresa inesperada. Sin embargo, y por su efecto sobre el precio de las acciones, lo más importante se dio entre las once y media y las doce y media, un lapso en el que no tuvimos ninguna noticia puntual capaz de explicar el 0,62% que perdía el Dow.
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Hasta ese entonces, el Promedio Industrial había arrancado con una modesta baja que se podía vincular al pobre trimestre que enfrenta la acerera Nucor (golpeó muy duro a todo el sector y Alcoa retrocedió 1,5%); a la suba del petróleo, que orillaba por entonces u$s 62 por barril (castigó a las empresas de transporte con una baja de casi 1,5%); al desplome en la venta de canciones por parte de Apple, a lo que algunos perciben como una "demora" en la reestructuración del Citigroup; o a algunos comentarios sobre la situación de las grandes cadenas minoristas (más tarde conocieron los desilucionantes balances de Goldam y de Best Buy).
Cuando dos horas más tarde la Fed difundía el comunicado de la reunión, la tasa de los treasuries a 10 años bajó abruptamente de 4,524% anual a 4,497%, el dólar que rozaba u$s 1,3226 por euro y ¥ 117,12 retrocedió a u$s 1,3262 y ¥ 116,9 respectivamente, el oro subió más de dos dólares a u$s 633 por onza, el Dow trepó 36 puntos y la chance implícita de un recorte de tasas para mayo aumentó de 58% a 66% (la de abril subió de 26% a 28%).
De ahí al cierre algunas oscilaciones más para terminar de ajustar las carteras (que no pusieron a las acciones del lado ganador), y para cuando sonaba la chicharra de cierre el Promedio Industrial se estacionaba en 12.315,58 puntos, mostrando un retroceso de 0,1%, el petróleo quedaba en u$s 61,02 por barril y la tasa de 10 años en 4,497% anual. Si no hablamos de la Fed es porque en el fondo no fue un "tema".
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