Bruselas aseguró que las medidas tomadas hasta ahora por Grecia para sanear sus cuentas públicas y evitar la bancarrota van en la buena dirección. Sin embargo la UE advirtió de que aún persisten "importantes riesgos y retos". Y citó a la inflación y la inestabilidad del sector financiero como nuevos desafíos.
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Una misión conjunta de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional extrajo esta conclusión durante una visita efectuada a Atenas desde el 26 de julio hasta hoy, para hacer una primera evaluación del programa económico griego, acordado con las instituciones en mayo pasado como condición para desembolsar 110.000 millones de euros de asistencia financiera en tres años.
"Nuestra conclusión global es la de que se ha iniciado el programa con fuerza. Todos los criterios cuantitativos de actuación fijados para finales de junio han sido cumplidos, liderados por una vigorosa puesta en marcha del programa fiscal. Importantes reformas van por delante de lo previsto. Sin embargo, se mantienen importantes retos y riesgos", dice el comunicado enviado hoy por el Ejecutivo comunitario.
En concreto, el Ejecutivo comunitario explica que las previsiones de contracción de la economía del 4% en 2010 y del 2,25% en 2011 están "en línea con las proyecciones de mayo", aunque la inflación es "más alta de lo previsto" debido a las subidas de impuestos indirectos, lo que le ha obligado a subir sus previsiones al 4,75% en 2010.
Sin embargo, "no existen signos de una segunda oleada, por lo que se espera que la inflación baje rápidamente", dice la Comisión Europea. Además, el Gobierno heleno ha logrado las metas de ahorro establecidas, aunque continúa mostrando algunos problemas para controlar la actuación en este sentido de instituciones locales, regionales, hospitales, etc, lo que a juicio de Bruselas es un aspecto que es "crítico" para endurecer el control del gasto, así como la lucha contra la evasión de las rentas altas.
El Ejecutivo comunitario también reconoce el efecto positivo de los test de estrés efectuados al 90% del sistema bancario griego, que superaron todas las entidades excepto una, pero asegura que hay que continuar vigilando la situación del sector.
Además, la Comisión habla de los "impresionantes progresos" efectuados en el capítulo de reformas estructurales y se felicita por la aprobación de la reforma del sistema de pensiones, así como la preparación de una "sustantiva" remodelación de la legislación laboral.
Sin embargo, Bruselas reconoce que el Gobierno griego "todavía es incapaz de acceder a los mercados internacionales de capital" para lograr financiarse en el mercado, lo que continúa siendo el principal objetivo, aunque asegura que el "sentimiento del mercado parece estar mejorando ahora".
La evaluación técnica publicada hoy será empleada para valorar la aprobación del desembolso de un nuevo tramo del paquete de asistencia, que se eleva a 9.000 millones de euros (6.500 provenientes de los países de la zona euro y 2.500 del FMI). Una nueva misión de las instituciones multilaterales volverá a revisar el cumplimiento del programa económico griego en octubre próximo.
El segundo tramo de la ayuda no corre peligro
Los delegados de las tres instituciones evaluaron sobre el terreno calificaron dichos esfuerzos como "un inicio convincente". "Nuestro jefes quedarán satisfechos", dijo el experto de la CE Servaas Deroose en rueda de prensa, en la que, junto a Paul Thomsen (del FMI) y Klaus Masuch (del BCE), presentaron sus conclusiones un día después de lo previsto, tras prolongarse ayer más de lo pensado la reunión final con miembros del Gobierno griego.
Los inspectores alabaron la firmeza con la que el Ejecutivo ha puesto en práctica la primera fase de las reformas exigidas para recibir el paquete de ayuda trianual, por un total de 110.000 millones de euros, de sus socios de la zona euro y del FMI, otorgado para evitar la bancarrota del país.
Por ello, dijeron que está "garantizado" el segundo tramo de la ayuda, por 9.000 millones de euros, a desembolsarse el próximo 13 de septiembre, después de haber recibido en mayo el primer tramo, de 10.500 millones de euros.