18 de julio 2005 - 00:00

La UIA sigue preocupada por salarios y ley de ART

Los máximos dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) se reunirán hoy en la sede de la entidad para seguir tratando los temas que más preocupan hoy a los empresarios del sector:

• la demora del gobierno en modificar el proyecto de accidentes de trabajo elaborado por los asesores del ministro Carlos Tomada;

• el discurso pronunciado por el camionero Hugo Moyano al asumir como secretario general de la CGT, en el que dijo que no son los salarios los que provocan la inflación, sino los «formadores de precios»;

• la mora oficial en tomar medidas concretas para eliminar o al menos recortar lo máximo posible la economía informal;

• la incertidumbre que provoca en la economía en general, y sobre todo en la posibilidad de efectuar nuevas inversiones, el clima preelectoral.

Esta semana se espera que la UIA, junto con sus pares del Grupo de los Siete (el agro, el comercio, la construcción, la Bolsa, los bancos nacionales) conformen la delegación técnica que debería sentarse con gente de la CGT y del Ministerio de Trabajo para tratar de consensuar una ley de ART que satisfaga a todos los sectores. Difícil tareas ambas, tanto el logro del consenso como la propia conformación de la «mesa chica». Según dijo a este diario una alta fuente de la UIA, «los únicos que parecemos preocupados por la Ley de Accidentes de Trabajo parecemos ser nosotros; los otros sectores empresarios -seguramente porque no se verían tan afectados por un accidente como una industria-están tomándose su tiempo para estudiarla».

En tanto, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández -que supo ser superintendente de Seguros durante la gestión Menem/Cavallo-, se habría comunicado con la cúpula de la UIA para manifestarle que de ningún modo tiene «favoritos» en la pelea por la ley. Algunos directivos de la entidad fabril había manifestado su preocupación por la posibilidad de que Fernández tuviera una posición más afín a las ART que a la de los industriales. Esa posibilidad habría sido negada de plano por el funcionario, quien habría agregado que está siguiendo de cerca el tema, al que consideraría «prioritario».

«Si no se despejan estas dudas, no hay muchas posibilidades de nuevas inversiones»,
admitió otra fuente industrial. «No se le puede pedir a un empresario que agrande su fábrica si el día de mañana podría tener que rematar los activos para pagar una indemnización fijada por un juez, por afuera de los montos establecidos en la ley deART. Y el hecho de que buena parte del gobierno esté en campaña tampoco ayuda».

Este clima de incertidumbre e inquietud no es privativo de los industriales. En las próximas semanas podría comenzar a tejerse la reunificación del sector supermercadista. Como se recordará, los grandes minoristas se dividieron en dos hace un par de años: las cadenas chicas y medianas, lideradas por Carrefour, se quedaron en la CAS (Confederación Argentina de Supermercados); las grandes en cambio se «abrieron» y conformaron la ASU (Asociación de Supermercados Unidos). Las inclemencias que está atravesando el sector, tanto políticas (no pocos en las cercanías del gobierno los acusan de ser «culpables» en parte del rebrote inflacionario) como comerciales hicieron que se superaran las diferencias coyunturales. Así, ASU designó a Carlos Paciarotti, un ex Disco y veterano de mil batallas similares, para que los represente en las negociaciones con el sector público.

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