11 de diciembre 2000 - 00:00

Lácteos: piden que De la Rúa encabece la protesta

Los industriales lácteos le pedirán al gobierno nacional que el conflicto que se cierne sobre las exportaciones de ese sector a Brasil sea incluido en la reunión de presidentes del Mercosur que se celebrará la semana próxima en Florianópolis.

El pedido ya fue expresado ayer por Ricardo James, titular de la entidad que agrupa a los empresarios del sector, en la sede de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. «La acusación de dumping de Brasil es arbitraria e infundada, esperamos una intervención del máximo nivel para resolver el problema», manifestó el dirigente empresarial.

Tal como adelantara este diario ayer, el mayor temor de los lecheros argentinos es que en Brasil se intente -además de penalizar en 46% las ventas de lácteos a ese país-imponer cuotas a las importaciones desde la Argentina, que podrían recortar a la mitad lo que se exporta de leche en polvo y larga vida a ese país, y que superan los u$s 200 millones al año.

Las siete empresas argentinas alcanzadas por aranceles-castigo de hasta 46% -que podrían quedar firmes dentro de quince días, salvo que las autoridades brasileñas revean la decisióndedicaron la jornada de ayer a hacer «lobby» frente a los gobiernos de las provincias en las que están radicadas (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba), como paso previo al traslado de su reclamo ante la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Por caso, la gente de Milkaut («castigada» por los brasileños, junto con SanCor, La Serenísima, Williner, Molfino, Verónica y la filial local de Nestlé) se reunió ayer con el ministro de Agricultura santafesino Miguel Paulón, quien se comprometió a trasladar el problema al gobernador Carlos Reutemann.

Hoy las empresas nucleadas en el CIL (Centro de la Industria Lechera) se reunirán a fin de determinar una posición común para llevarla a una audiencia que mantendrían por la tarde con el secretario Antonio Berhongaray.

Desde ya, insistirán ante el funcionario -tratando de convencerlo de que ésa sea la posición oficial cuando Fernando de la Rúa se encuentre en la capital de Santa Catarina con su colega Fernando Henrique Cardoso que de ningún modo practicaron maniobras dumping en sus exportaciones a Brasil.

Insistirán en que el precio de la leche en polvo fluctuó casi mil dólares en el último tiempo, pero que nunca se vendió a ese país por debajo de los precios internacionales vigentes al momento de concretarse la opera-ción.
«Vendimos a u$s 1.500 la tonelada, y también casi a u$s 2.600 la tonelada», decía un empresario del sector.

También insistirán (y será uno de los argumentos que presentarán ante las autoridades brasile-ñas para lograr «dar vuelta» el fallo adverso) que
«nunca se causó daño a la industria brasileña, porque en todo este período siguió creciendo». Y aseguran que llevarán el caso, de ser necesario, hasta la Organización Mundial del Comercio.

En las empresas lecheras, sin embargo, están convencidas de que el castigo que se intenta imponerles es una represalia por las restricciones a la entrada de pollos desde Brasil y, que por esta causa, se hace necesario que sea el gobierno nacional quien negocie con los brasile-ños. Ayer Reutemann, se manifestó «preocupado» por la posibilidad de que se concrete la medida antidumping: «Son malas noticias porque Brasil quiere arancelar a la lechería, y una medida así sería contraproducente».

Lo cierto es que, de concretarse la penalidad dispuesta por el
DECOM (Departamento de Defensa Comercial de Brasil) el sector sufrirá un durísimo golpe: es que 70% de sus ventas externas parte hacia ese país, y crear un mercado alternativo demoraría al menos dos años (siempre que se lo encuentre).

En declaraciones off the re-cord, el presidente de una de las empresas involucradas admitió que para seguir exportando no tendrán más remedio que trasladar parte del costo adicional que implica el arancel extra al precio que les pagan a los productores de leche.

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