5 de febrero 2002 - 00:00

Las concesionarias dudan en aceptar los plazos fijos

Las concesionarias dudan en aceptar los plazos fijos
"¿Cuánto vale un auto?", se preguntaba ayer con ojos desencajados el dueño de una concesionaria. Rodeado de listas de precios y calculadora en mano, el empresario chequeaba una y otra vez sus cuentas ante la inminencia de la liberación del dólar. Mientras tanto, en el salón de ventas, dos solitarios vendedores seguían en espera de esquivos clientes.

Las perspectivas de que la flexibilización del «corralito» aumente la demanda no es alentadora. «No se quién va a aceptar un plazo fijo que vence en dos años a cambio de un auto si no sabemos si en ese momento el valor alcanzará para comprar una rueda», dijo Guillermo Dietrich, titular de la Cámara del Comercio Automotor.

• Sin confianza

Tampoco en las automotrices creen que la medida sirva para reactivar: «No hay confianza, y eso tira por tierra cualquier medida. Pagar con plazos fijos, que en diciembre funcionó, hoy no se ve muy probable, porque la devaluación cambió todo», explicaron en una automotriz.

La decisión del gobierno de dejar flotar el peso cambió nuevamente las reglas de juego y puso fin a dos semanas de buenos negocios para poseedores de dólares billete.

En poco más de 30 días, los precios de los autos tuvieron fuertes fluctuaciones.
Un vehículo importado (más de la mitad del mercado de hoy) en diciembre, cuando la convertibilidad contaba sus últimas horas, valía, por ejemplo, 18.000 pesos o dólares. A partir de la fijación de un dólar oficial de $ 1,40 y otro libre que rondaba los $ 2, los dueños de dólares billete podían hacer un buen negocio. Las automotrices fijaron los precios de los autos con una leve baja en dólares a un valor entre $ 1,20 y $ 1,40 (valor por el que ingresaban las importaciones), por lo que el vehículo del ejemplo pasó a costar aproximadamente $ 23.800. Pero a quienes tenían dólares bajo el colchón les representaba u$s 11.900, es decir, u$s 6.100 menos que los que hubiera pagado unos días antes. En cambio ahora, con la liberación de la moneda norteamericana, la situación cambió, y el ingreso de las importaciones correrá por este nuevo precio. Suponiendo que cuando abra el mercado libre, el dólar se mantenga a $ 2, los u$s 18.000 del ejemplo significarán $ 36.000. El doble en pesos de lo que se pagaba en diciembre.

Para la mayoría de las personas que cobren en la moneda nacional, esto significa estar cada vez más lejos de un 0 km. Para un salario de $ 1.500, se necesitaban hace poco más de un mes 12 sueldos para llegar al vehículo del ejemplo. En cambio, con un dólar libre de $ 2, requerirá 24 sueldos y más en la medida que avance la devaluación. En el caso de los autos nacionales la relación será algo menor, pero no mucho, ya que los autos fabricados localmente tienen más de la mitad de piezas importadas.

Con este panorama, las auto-motrices son conscientes de que ingresan en un duro camino sin retorno. Ayer en las terminales se analizaba la nueva situación para modificar los precios difundidos hace apenas dos semanas.

El panorama entre los representantes de marcas no radicadas es incluso peor y ya comenzaron los despidos.

«Con estos precios, no vamos a vender ni un auto», reconocían en una terminal.

• Personal

Golpeadas por el derrumbe de las ventas, las empresas enfrentan en estos días definiciones en materia de personal que sacudirán al mercado. Se esperan fuertes recortes para acomodar la estructura al sombrío panorama, ya que acumulan un stock de más de 40.000 unidades para cubrir el primer semestre sin producir con la demanda actual. «Nosotros tenemos un plan de producción total para el año para el mercado interno y para la exportación que representa sólo 20% de la capacidad instalada de la empresa. Así no podemos seguir», admitió a este diario un empresario.

Con este panorama, mañana comienzan las negociaciones con Brasil para permitir mayores exportaciones a ese país que permitiría mantener funcionando en pequeña escala a las industrias, ya que el mercado interno está paralizado. Todo indica que habrá acuerdo, incluso desde Brasil, pese a algunas objeciones desde el Ministerio de Producción. Ayer, las terminales le presentaron formalmente el acuerdo alcanzado con los autopartistas para flexibilizar el comercio en el Mercosur.

Una vez logrado este convenio, se avanzará en las negociaciones con México, que se está convirtiendo en un importante mercado para las empresas locales.

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