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Mucho se escuchó hablar en los últimos meses sobre el crecimiento del campo, sobre los beneficios que recibió este sector a partir de la devaluación o sobre las ganancias que acumula, según la opinión de algunos funcionarios.
Sin embargo, Si bien es cierto que el campo (como todos los restantes sectores productivos) tuvo el «beneficio» de la pesificación, que licuó buena parte de los pasivos, al menos bancarios, y además, registró la suba internacional en los precios de varios de sus productos transables (como también está ocurriendo ahora), esos factores positivos fueron casi neutralizados por el incremento de la presión fiscal (especialmente, las retenciones de 20%-23% y Ganancias), la fuerte suba del combustible (gasoil) en término de precios relativos y el aumento de buena parte de los insumos y de la tecnología que era, y es, importada.
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