El compromiso de Roberto Lavagna ante el titular del FMI, Rodrigo de Rato, de buscar una salida a los bonistas que no ingresaron al canje tuvo efecto. El organismo y los países del G-7 redujeron ayer la presión que habían ejercido sobre el gobierno argentino durante los últimos días. Rodrigo de Rato aseguró que la relación con la Argentina ahora marcha hacia el camino de una «normalización». Así dejó entrever que no es tan lejana la posibilidad de un nuevo acuerdo. Se exigirá a la Argentina una «estrategia futura» para los bonistas que no entraron al canje. El equipo económico le pidió en su encuentro de ayer que le den tiempo para ir resolviendo el tema. La apuesta es ir arreglando gradualmente con los grandes acreedores que no aceptaron el canje, pero reconocen que llevará tiempo. Son 20.000 millones de dólares, y muchos fondos agotarán primero las alternativas judiciales para embargar a la Argentina. También se exigirá que el país avance con reformas estructurales, pese a las quejas de Lavagna. Lo relevante es que el gobierno se acercó algo al organismo.
Cuando le pidieron a Rato que explicara el concepto de «estrategia realista», prefirió contestar con una evasiva:
El día anterior, el Comité Financiero y Monetario Internacional (CFMI), que agrupa a los ministros de Economía de los 184 países miembro del Fondo, había señalado que la Argentina «necesita formular ahora una estrategia a futuro» para resolver el problema de los que quedaron fuera del canje. Pero al mismo tiempo destacó la «rápida recuperación» de la economía.
A este comunicado se remitió Rato para resumir la postura que tiene el Fondo:
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