Lavagna propone ahora no hacer pagos por siete años
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"Sábana corta": el Gobierno acumula deudas con proveedores y propone pagar con bonos a empresas de colectivos
Bono Descuento: tiene una quita de 75% del valor nominal. La tasa se irá incrementando desde 1% hasta 5% anual, vence dentro de 32 años e incluye 7 años de gracia para el pago del capital.
Bono a la Par: no tiene quita de capital. Tasa fija entre 0,5% y 1,5% anual y un plazo de 42 años, con 20 de gracia para comenzar a devolver el capital.
Bono Cuasipar: la quita es de 30%, con una tasa fija entre 1 y 2% anual, con un plazo también de 42 años y 20 de gracia para el capital. Aunque no está aclarado, se estima que éste es el título en moneda local que se ofrecerá para los que actualmente tienen bonos en dólares, pero que podrán pesificar sus tenencias a $ 1,40 más CER.
Los nuevos lineamientos que se divulgaron ayer públicamente dejan en claro que la estrategia es pagar lo menos posible: durante siete años no se devolverá un solo dólar del capital de la deuda nueva (que reemplazará a los títulos en default) y habrá pagos de renta con un nivel de tasa de interés que estará por debajo de 1,5% anual en los primeros años para todos los títulos. Ni siquiera se ata el pago de renta a lo que suceda con la tasa de interés internacional, que apunta a subir en los próximos años desde el actual nivel, considerado un piso. Incluso, está prevista la posibilidad de títulos que en los primeros años capitalicen intereses.
También se prevé la emisión de bonos atados a la evolución del PBI. En este caso, si el Producto Bruto real supera al proyectado por el gobierno, el inversor cobrará mayor cupón de intereses. En caso contrario, no percibirá rentas.
El trabajo defendió que se haya excluido de la reestructuración de la deuda los compromisos con los organismos multilaterales de crédito. La explicación básica que se da para esta decisión es que los mismos «aumentaron su exposición durante parte de la crisis, entre 1998 y 2001», es decir, que aceptaron darle nuevos préstamos al país cuando los mercados ya estaban prácticamente cerrados. Se trata de un argumento por lo menos discutible, ya que otros inversores como los fondos de pensión locales continuaron financiando al país hasta días antes del default.




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