¿Bandera de remate para Fargo? El banco holandés ABN Amro comunicó ayer a la Bolsa que, en su carácter de «Agente de Garantía» del concurso preventivo de la panificadora, en sesenta días procederá a subastar todos los activos de la empresa que fue fundada por Carlos Preitti, para luego ser vendida a The Exxel Group, que a su vez se la entregó a los bancos acreedores a cambio de la deuda y que fue comprada hace un par de años por dos mexicanos.
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En 2002, Fargo se acogió al concurso preventivo con una deuda superior a los u$s 185 millones; por entonces, el acreedor principal era el Deutsche Bank, que dos años después le vendió la empresa al mexicano Fernando Chico Pardo (70 por ciento) y a la panificadora de ese país Bimbo. De inmediato, se inició el trámite de aprobación de la compra ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), dado que entre Fargo y Bimbo tenían la mayor parte del mercado de pan industrial.
Tras demostrar que esa clase de producto representa menos de 10% del total de pan que se consume en el país, las empresas obtuvieron la aprobación de la CNDC el año pasado, pero contingente a que Fargo se desprendiera de su planta de El Talar de Pacheco y de la marca Lactal. Y además, lo más importante, a que alcanzara un acuerdo con sus acreedores.
Punto muerto
La negociación con los bonistas -que tendrían cerca de u$s 120 millones valor nominal en deuda emitida por Fargo- entró en un punto muerto en el que permanece inmóvil desde enero de 2005. Una fuente del mercado indicó que «la deuda en dólares hoy puede representar tres o cuatro veces el valor real de mercado de la compañía; los acreedores difícilmente recuperen montos ni siquiera cercanos a esa cifra».
Seguramente con esto en mente, los mexicanos habrían ofrecido entre siete y diez centavos por cada dólar de valor nominal, montos que fueron rechazados de plano y de manera reiterada por los bonistas, la mayoría de ellos representados por el Citi.
Por esta causa entonces, los propios mexicanos habrían comunicado al ABN Amro N.V. que era imposible alcanzar un acuerdo con sus bonistas, lo que a su vez disparó la decisión del banco de anunciar el remate de activos e instalaciones de Fargo en un plazo de 60 días. De todos modos, esta subasta podrá ser cancelada en caso de que empresa y acreedores desaten el nudo y firmen la paz.
El anuncio de la subasta podría leerse como una presión de los mexicanos para tratar de «poner en caja» a los tenedores de Obligaciones Negociables, pero también como un anuncio de que renuncian a hacerse de Fargo porque -si no pueden renegociar la deuda-, los números jamás les cerrarán.
El remate está previsto para dentro de sesenta días corridos a contar desde ayer, prorrogables por otros sesenta si Fargo logra reanudar las negociaciones con los acreedores. De llegarse a la subasta, allí se entregarán al mejor postor todas las marcas prendadas por Fargo, las acciones de Panificación Argentina SA prendadas por Fargo, la planta industrial de Pacheco (Panamericana y Marcos Sastre) y la maquinaria prendada que está en esa planta.
Para evitar este extremo, los accionistas de la panificadora convocan a una asamblea de bonistas para el 28 de abril, en el paquetísimo Roof Garden del Alvear Palace Hotel.
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